PLUTOCRACIA

Argentina ha decidido a través de las urnas, abandonar el sistema democrático popular, cuya máxima expresión fueron los 12 años de gobierno de Nestor Kirchner y Cristina Fernández, por una Plutocracia que delega la ejecución de sus planes en Mauricio Macri, que es algo así como el delegado o cara visible de los poderosos.

Noam Chomsky analiza a fondo el ascenso de Donald Trump

Por eso los candidatos del Partido Republicano, que es esencialmente el partido de los ricos y privilegiados, negaron y niegan sistemáticamente el calentamiento global

La poesía les duele a estos hijos de puta

Aquí nadie sobra. Y eso sí, ser perseverantes y tenaces, escribir religiosamente todos los días, todas las tardes, todas las noches

el olvido como logico de sumisión

El primer paso fue convertir a los trabajadores en desocupados, para luego transformar a esos desocupados en marginados: villeros, cartoneros, piqueteros, hombres sin destino sobreviviendo fuera del sistema.

LAS ERECCIONES DE SARMIENTO

Con una vida signada por el tumulto de ideas y acciones, Domingo Faustino también hizo del sexo una actividad incesante

domingo, septiembre 17, 2017

Traslado de Juana Azurduy

El monumento a Juana Azurduy se encontraba enclavado desde 2015 en Casa Rosada, inaugurado por Cristina y Evo. Ayer fue trasladada, por expresa presión de Mauricio Macri, tal vez con la idea de restituir la antigua escultura de Colon, la cual había sido donada por un rico empresario (Devoto) cuando se cumplía 100 años de la independencia argentina, tal vez demostrando como estas ricas tierras habían sido, después un siglo, colonizadas definitivamente por Europa. Así respondía a la lógica de un modelo agro-exportador que para esos años estaba mas aceitado que nunca.
Pero ¿Porque la historia oficial prefirió ocultar la historia de nuestros héroes revolucionarios del Alto Perú? hubo dos razones. La primera, una vez lograda la independencia en 1825, el Alto Perú y después de ser testigos de los infamias cometidas por los ejércitos porteños, deciden independizarse no solo de España sino también de Buenos Aires. Se llamaría con el tiempo Bolivia. la segunda razón fue despreciable. La guerra del alto Perú es esencialmente una guerra de indios, de caudillos, de gauchos, de los patriotas de a caballo, del pueblo puro de América. Ese mismo pueblo que las tropas porteñas destruirían una y otra vez en la Banda Oriental, en el litoral o en el interior y finalmente en el Paraguay. Además eran guerrilleros, caudillos militares y habían ganado su grados (Juana Azurduy fue nombrada Teniente Coronel del ejército argentino a pedido de Manuel Belgrano) en el combate. Reivindicar su memoria para la historia oficial es nombrar lo innombrable. Lo gaucho. La "barbarie" de Sarmiento, la lucha de los pobres. Reconocer que los indios, los gauchos, los negros, los esclavos, los mestizos no eran inferiores sino que por el contrario, lucharon con mayor tenacidad y desprendimiento que la clase culta porteña por la libertad. Reconocerlo es negar el papel rector de Buenos Aires en el destino americano que inventó el partido unitario -y luego mitrista- y tanto daño hizo a la causa americana. Mejor es olvidar. "No sólo son bolivianos -‘bolitas’- además son indios, negros, matacos –monos".


domingo, septiembre 10, 2017

Maldonado, el Cisne Negro de la política Argentina

Maldonado, el Cisne Negro de la política Argentina

La desaparición de Maldonado ha generado un gran revuelo en los argentinos: Por un lado están los que buscan y piden por Santiago y le exigen explicaciones al estado, y por otro lado, aquellos que piensan que pedir por la aparición con vida de una persona es un tema político, y por lo tanto es un tema que no debe ser tocado. De hecho esta última es la postura oficial, apoyada por el secretario de DDHH Claudio Avruj, postura tan respaldada que se llegó a poner una línea 0800 para denunciar el adoctrinamiento político en las escuelas, sin importar mucho que los derechos humanos son un contenido obligatorio de la currícula oficial.
Una cosa es real, Santiago no aparece y el Estado, poco y nada ha hecho para investigar a fondo la situación.
Los periodistas fuertemente oficialistas, rápidamente se pusieron al servicio en defensa de la imagen del gobierno, aunque para esto debieron respaldar la represión y la desaparición de personas, algo ya común entre los híper oficialistas tales como Lanata, Majul, Leuco, Castro, Duggan etc., quienes deslizaron todo tipo de falacias para desviar la atención, las cuales fueron replicadas por trolls miles de veces en las redes, y estas a su vez compartidas por gente poco informada.
Todo esto generó una gran nube de humo, instalada para no hablar de lo importante. Detrás del humo, poco a poco reverbera lo que todos piensan, un rumor tan fuerte que hasta la diputada Victoria Donda declaró que la Ministra de Seguridad Bullrich lo comentó: “…Quizás a un gendarme se le fue la mano”.
Si bien históricamente la policía ha sido desmesurada en su accionar represiva, estos excesos con el kirchnerismo comenzaron a juzgarse con mayor firmeza. Terminar con esto no es fácil, ya que en las fuerzas existe un código interno el cual, si no oculta el problema, lo castiga débilmente con un “cambio de funciones”. Y estas prácticas se acentúan cuando un gobierno como el actual da vía libre a sus fuerzas represivas.
Los excesos de las fuerzas son moneda corriente, y más si defienden los intereses de grandes magnates como Turner, Lewis, Benetton,  de hecho, la comunidad Mapuche en enero de este año fue brutalmente reprimida, dejando decenas de heridos, noticia que sólo fue levantada por un medio masivo argentino: Página 12 y medios internacionales.
En 1991 el Estado vendió 900 mil hectáreas a la familia Benetton (convirtiéndolos en los terratenientes más grandes de la Argentina). Los Mapuches, han sido literalmente desalojados de sus tierras ancestrales, viven la represión como algo cotidiano.
Pero ¿Porque algunos casos, a pesar de las denuncias de sus familiares, quedan escondidos bajo la alfombra de la burocracia y otros generan Puebladas? ¿Por qué en la Argentina el escándalo de los Panama Papers, el poder ejecutivo que pone y saca jueces a dedo, una deuda a 100 años con intereses monstruosos, la quita de la deuda a la familia del mismo presidente etc. no tuvieron impacto en los medios y un artesano desaparecido se vuelve algo tan grande?
Existe un concepto llamado “Teoría del Cisne Negro” creado por  el matemático Nassim N. Taleb: que habla sobre los sucesos sorpresivos para el observador, que son desproporcionados y difíciles de predecir, de alto impacto social y que al ocurrir de repente son racionalizados por retrospección. Estos hechos plantean la llegada de situaciones de improviso que vienen a patear el tablero de la cotidianeidad por su extrañeza o por su rápido surgimiento.
Por lo general los medios concentrados de comunicación actúan como un trampolín o como una ciénaga para los Cisnes Negros. Crean situaciones gigantes de cosas pequeñas, o quieren apaciguar los ánimos intentando desviar la atención.



Algunos ejemplos de Cisnes Negros
Taleb considera que todos los mayores descubrimientos científicos, logros artísticos y eventos de trascendencia histórica como muchas revoluciones son Cisnes Negros: Situaciones cotidianas que suceden en el momento y en el lugar justo para generar consecuencias inesperadas y monumentales.
En la ola inmigrante del 2015 muchas personas murieron yendo a Europa, el tema no tenía “rating” para tratarlo en la televisión, salvo algunos pocos medios sensibles a la situación, nadie cubría el asunto. La lógica comunicacional es clara: lo sensible no vende, la sensiblería sí.
Un día, uno de esos cientos de naufragios se hizo imagen: apareció un niño muerto en la playa, y su foto fue suficiente para prender como pólvora la indignación, la discusión mundial sobre la inmigración y la frialdad de los países poderosos ante la desesperación de la gente con hambre. Los cientos de miles de muertos por naufragios se vieron representados en el niño de tres años Aylan Kurdi muerto en la playa.
En la Argentina también se han dado casos de Cisne Negro que marcaron épocas, hirieron gobiernos, generaron grandes y multitudinarias marchas, cambios sociales, culturales y hasta legislativos.
Por nombrar algunos conocidos como el caso de María Soledad, del soldado Carrasco, Claudio «Pocho» Lepratti, el caso de Axel Blumberg, o más cerca en el tiempo el caso Ángeles Rawson y Candela Sol Rodríguez.
La desaparición de Santiago Maldonado es un caso de estas magnitudes. Un golpe firme a un gobierno cada vez más débil, el cual, hasta los más acérrimos defensores por lo bajo, asumen que no encuentra el rumbo.
De hecho, para lo único que la Ministra de Seguridad fue veloz en su accionar, fue para salir a defender a los gendarmes[1] planteando y hasta fomentando la idea de atacar a los Mapuches, o disminuyendo todo a un asunto político. Igualmente siniestras fueron las palabras de un desquiciado Alfredo Leuco al decir que se ha declarado una guerra, reflotando la teoría de los dos demonios.
El presidente habló del caso Maldonado mientras se subía a un ascensor (sic.) y sólo porque fue increpado por un periodista. Esto, sumado a las declaraciones públicas (o la falta de ellas), al destrato de la familia de Maldonado, sin contar el apoyo explícito a gendarmería, deja de manifiesto la poca sensibilidad y hasta la torpeza del mejor equipo de los últimos 50 años.
Esta era la oportunidad del presidente para demostrar que su gobierno, no sólo es un cúmulo de egos y superficialidades, que no sólo es un grupo de gente ignorante que no sabe de historia ni conocen la Constitución[2], era la oportunidad de demostrar que se esfuerzan por achicar la grieta y que están a la altura de algo tan importante como es conducir un país: Hicieron todo lo contrario, generando que varios organismos internacionales manden a pedir informes explicando, cual ha sido el accionar del estado para investigar el caso de la desaparición de Maldonado.
La forma como se manejaron en las horas críticas y las semanas siguientes confirman que son solo baile, globos y papel picado. La inoperancia y la violencia son un coctel fatal que, sumado al poder, puede ser catastrófico.
Gran parte de la Argentina se unió al pedido por Maldonado, y casi todo el marco político, desde la izquierda a la derecha, han pedido por la aparición con vida y han señalado su gran preocupación por este tema. Salvo, por supuesto, quienes tienen intereses detrás.
Mientras el mundo habla de la difícil situación que se vive en Argentina, de la represión en la marcha por la aparición con vida de Maldonado, de los policías infiltrados de civiles que en dicha marcha tiraron piedras comenzando los disturbios, de cómo un gobierno de niños mimados y caprichosos cada día es más débil y más corrupto, los medios siguen tratando de ocultar todo, esperando que pronto se olvide y este asunto sea sólo una moda pasajera.
Pero quienes queremos la verdad y ponderamos la vida de una persona más allá de nuestras opiniones políticas, quienes no caemos en la trampa de llenarnos del odio que día a día es inoculado desde los medios, nos seguimos preguntando:
¿DONDE ESTA SANTIAGO MALDONADO?

 Fernando Chinellato



[1] El periodista Sacha Kun Sabó en un excelente artículo hace un repaso de la turbulenta vida de Patricia Bullrich, en donde dice “El empeño por ocultar los hechos y la defensa a ultranza de la fuerza de seguridad por parte de “La Piba”, Pato, Patricia Bullrich o simplemente la Ministra de Seguridad de la Nación desde la asunción de Mauricio Macri como presidente de la República Argentina, sólo es explicable desde un cuidadoso ritual del autocuidado como funcionaria y de sus intereses personales ya que cabe preguntar ¿a qué firmas inmobiliarias tradicionales pertenecen los operadores y testaferros que realizaron tamañas ventas rurales en el sur del país?” https://vamosavolver.com.ar/2017/09/07/la-pustula/

[2] La Constitución Nacional en su extenso artículo 75 inc. 17 dice en su primer párrafo que tiene como objetivo  “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural…”

viernes, junio 09, 2017

Manifiesto Argentino - Resistir el saqueo


Desde Santa Fe.



En su congreso fundacional en Santa Fe, el Manifiesto Argentino alertó ayer sobre el desguace del país. "Lo que se vive no es una crisis, es un saqueo. Es el resultado de una estafa política gigantesca" de Mauricio Macri y sus socios radicales que "destruye todos los logros de nuestro pueblo", dijo. Y propuso construir una "alternativa" a la que llamó Confluencia Nacional y Popular, que frene el avance del "neoliberalismo" y la "disolución de la patria". "Ya vemos una lucha pacífica, de principios, que es indispensable" y "tiene que terminar con este gobierno por medio de la única arma republicana que es el voto", planteó el escritor Mempo Giardinelli, uno de los líderes del colectivo que nació en 2001 y se volvió a convocar en 2015 ante la "restauración oligárquica".

El Manifiesto reunió en su primer congreso nacional a referentes de todo el país, entre ellos Emilce Moler, Alejandro Mosquera, Pedro Peretti, Fortunato Mallimaci, Eduardo Barcesat, Leopoldo Moreau, Arnaldo Bocco y la senadora nacional María de los Angeles Sacnun. Además, llegaron numerosas adhesiones de los que no pudieron asistir: Adrián Paenza, Noé Jitrik, Tununa Mercado, Graciela Bialet, Tito Cossa y Daniel Filmus, entre otros.

La sede del congreso ya fue "una definición del Manifiesto", dijo Giardinelli. "Santa Fe es una ciudad entrañable, emblemática para el constitucionalismo argentino". El encuentro se realizó en el hotel de ATE, frente a la laguna Setúbal y el puente Colgante. El secretario general del gremio Jorge Hoffmann dijo que "ante la grave situación que atraviesa el país" es necesario "discutir un ideario como camino para derrotar las políticas neoliberales y marchar hacia un nuevo gobierno popular".

Giardinelli coincidió que "lo que vive la Argentina no es una crisis, es un saqueo. Es el resultado de una estafa política gigantesca con forma de crisis social generalizada que destruye todos los logros alcanzados trabajosamente por nuestro pueblo".

"El país padece día a día las consecuencias de decisiones políticas nefastas del grupo gobernante que se enriquece y beneficia con medidas que sólo producen desempleo masivo, censura, represión, desindustrialización, inflación descontrolada, endeudamiento irresponsable, un constante ataque a la memoria, revanchismo dictatorial y un deterioro alarmante en materia educativa, salud pública y previsión social", agregó.

Las políticas de Macri "afectan severamente la institución republicana, desmerecen todas las conquistas sociales alcanzadas en el último siglo y ponen en peligro la paz social", alertó Giardinelli. "Son las mismas" que se aplican en países hermanos y marcan que la Argentina es parte de "un plan político continental".

Giardinelli dijo que la "necesidad y urgencia" de hoy es "modificar los dos verdaderos poderes fácticos de la Argentina de hoy: el poder judicial y el poder multimediático, híperconcentrado que me hace pensar que por el grado de concentración y manejo perverso de la justicia y de los medios deja chiquita a la Rusia de Stalin. Porque es un grado tan feroz y tan agresivo de concentración que es posiblemente el poder fáctico más importante y a vencer por las fuerzas democráticas".

Carta de Perón a Aramburu (08-03-1956)


Carta de Perón a Aramburu (08-03-1956)
Escrito por Juan Domingo Perón.

República de Panamá, 8 de marzo de 1956

Al GeneralAramburu. Buenos Aires

He leído en un reportaje, que Ud. se ha permitido decir que soy un cobarde porque ordené la suspensión de una lucha en la que tenía todas las probabilidades de vencer. Usted no podrá comprender jamás cuánto carácter y cuánto valor hay que tener para producir gestos semejantes. Para usted, hacer matar a los demás, en defensa de la propia persona y de las propias ambiciones, es una acción distinguida de valor.

Para mí, el valor no consiste —ni consistirá nunca— en hacer matar a los otros. Esa idea sólo puede pertenecer a los egoístas y a los ignorantes como usted. Tampoco el valor está en hacer asesinar a obreros inocentes o indefensos, como lo han hecho ustedes en Buenos Aires, Rosario, Avellaneda, Berisso, etc. Esa clase de valor pertenece a los asesinos y a los bandidos cuando cuentan con la impunidad. No es valor atrepellar los hogares humildes argentinos, vejando mujeres y humillando ancianos, escudados en una banda de asaltantes y sicarios asalariados, detrás de la cual ustedes esconden su propio miedo.

Si tiene dudas sobre mi valor personal, que no consiste como usted supone en hacer que se maten los demás, el País tiene muchas fronteras; lo esperaré en cualquiera de ellas para que me demuestre que usted es más valiente que yo. Lleve sus armas, porque el valor a que me refiero, sólo se demuestra frente a otro hombre y no utilizando las armas de la Patria para hacer asesinar a sus hermanos. Y sepa para siempre que el valor se demuestra personalmente y que, por ser una virtud, no puede delegarse. Hágalo, sólo así me podría probar que no es la gallina que siempre conocí.

Si usted no lo hace y el pueblo no lo cuelga, como merece y espero, por salvaje, por bruto y por ignorante, algún día nos encontraremos. Allí, le haré tragar su lengua de irresponsable.

Firmado: Juan Perón, General.


jueves, febrero 16, 2017

Sabes que significa Cadáver exquisito?

Cadáver exquisito es un juego de palabras por medio del cual se crean maneras de sacar de una imagen muchas más. El resultado es conocido como un cadáver exquisito o cadavre exquis en francés. Es una técnica usada por los surrealistas en 1925, y se basa en un viejo juego de mesa llamado "consecuencias" en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración.
Se juega entre un grupo de personas que escriben o dibujan una composición en secuencia. Cada persona sólo puede ver el final de lo que escribió el jugador anterior. El nombre se deriva de una frase que surgió cuando fue jugado por primera vez en francés: « Le cadavre - exquis - boira - le vin - nouveau » (El cadáver exquisito beberá el vino nuevo). En resumidas cuentas se combinan cosas de una idea agregando elementos que pueden o no pertenecer a la realidad. Los teóricos y asiduos al juego (en un principio, Robert DesnosPaul ÉluardAndré Bretón y Tristan Tzara) sostenían que la creación, en especial la poética, debe ser anónima y grupal, intuitiva, espontánea, lúdica y en lo posible automática. De hecho, muchos de estos ejercicios se llevaron a cabo bajo la influencia de sustancias que inducían estados de semiinconsciencia o durante experiencias hipnóticas.
Neruda y Lorca los llamaron poemas al alimónNicanor Parra y Huidobroquebrantahuesos (Junto a Enrique Lihn y Jodorowsky hicieron una exposición denominada "el quebrantahuesos"). Colas Nicolas Calas –vanguardista suizo- sostenía que un cadáver exquisito tiene la facultad de revelar la realidad inconsciente del grupo que lo ha creado, en concreto los aspectos no verbalizados de la angustia y el deseo de sus miembros, en relación con las dinámicas de posicionamiento afectivo dentro del mismo. Ernst observó que el juego funciona como un 'barómetro' de los contagios intelectuales dentro de un círculo de creadores.


viernes, enero 13, 2017

A primera vista



Pedro Aznar

Cuando no tenía nada deseé
Cuando todo era ausencia esperé
Cuando tuve frío temblé
Cuando tuve coraje llamé

Cuando llegó carta la abrí
Cuando escuché a Prince (Salif Keita) bailé 
Cuando el ojo brilló entendí
Cuando me crecieron alas volé

Cuando me llamó allá fui
Cuando me di cuenta estaba ahí
Cuando te encontré me perdí
En cuanto te vi me enamoré


Empieza la era Trump...


Por Ignacio Ramonet

Unos días después del acuerdo entre Rusia y Turquía que permitió acabar con la interminable batalla de Alepo, leí en un célebre semanario francés el siguiente comentario: “La permanente crisis de Oriente Medio está lejos de resolverse. Unos piensan que la solución pasa obligatoriamente por Rusia, mientras que otros creen que todo depende de Turquía. Aunque lo que queda claro ahora es que, de nuevo y definitivamente –por lo menos cabe desearlo–, Rusia tiene en sus manos los argumentos decisivos para poner punto final a esa crisis”. ¿Qué tiene de particular este comentario? Pues que se publicó en la revista parisina L’Illustration... el 10 de septiembre de 1853.

O sea, hace ciento sesenta y tres años la crisis de Oriente Medio ya era calificada de “permanente”. Y es probable que lo siga siendo... Aunque un parámetro importante cambia a partir de este 20 de enero: llega un nuevo presidente de Estados Unidos a la Casa Blanca: Donald Trump. ¿Puede esto modificar las cosas en esta turbulenta región? Sin ninguna duda, porque, desde finales de los años 1950, Estados Unidos es la potencia exterior que mayor influencia ejerce en esta área y porque, desde entonces, todos los presidentes estadounidenses, sin excepción, han intervenido en ella. Recordemos que el caos actual en esta zona es, en gran parte, la consecuencia de las intervenciones militares norteamericanas decididas, a partir de 1990, por los presidentes George H. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, y por el (más reciente) azorado apoyo a las “primaveras árabes” estimuladas por Barack Obama (y su secretaria de Estado Hillary Clinton).

Aunque globalmente la línea que defendió el candidato republicano durante su campaña electoral fue calificada de “aislacionista”, Donald Trump ha declarado en repetidas ocasiones que la Organización del Estado Islámico (OEI o ISIS por sus siglas en inglés) es el “enemigo principal” de su país y que, por consiguiente, su primera preocupación será destruirlo militarmente. Para alcanzar ese objetivo, Trump está dispuesto a establecer una alianza táctica con Rusia, potencia militarmente presente en la región desde 2015 como aliada principal del Gobierno de Bachar el Asad. Esta decisión de Donald Trump, si se confirma, representaría un espectacular cambio de alianzas que desconcierta a los propios aliados tradicionales de Washington. En particular a Francia, por ejemplo, cuyo Gobierno socialista –por extrañas razones de amistad y negocios con Estados teocráticos ultrarreaccionarios como Arabia Saudí y Qatar– ha hecho del derrocamiento de Bachar el Asad, y por consiguiente de la hostilidad hacia el presidente ruso Vladímir Putin, el alfa y el omega de su política exterior (1). 

Donald Trump tiene razón: las dos grandes batallas para derrotar definitivamente a los yihadistas del ISIS –la de Mosul en Irak y la de Raqqa en Siria– aún están por ganar. Y van a ser feroces. Una alianza militar con Rusia es, sin duda, una buena opción. Pero Moscú tiene aliados importantes en esa guerra. El principal de ellos es Irán, que participa directamente en el conflicto con hombres y armamento. E indirectamente pertrechando a las milicias de voluntarios libaneses chiíes del Hezbolá. 

El problema para Trump es que también repitió, durante su campaña electoral, que el pacto con Irán y seis potencias mundiales sobre el programa nuclear iraní, que entró en vigor el 15 de julio de 2015 y al que se habían opuesto duramente los republicanos en el Congreso, era “un desastre”, “el peor acuerdo que se ha negociado”. Y anunció que otra de sus prioridades al llegar a la Casa Banca sería desmantelar ese pacto que garantiza la puesta bajo control del programa nuclear iraní durante más de diez años, a la vez que levanta la mayoría de las sanciones económicas impuestas por la ONU contra Teherán.

Romper ese pacto con Irán no será sencillo, pues se firmó con el resto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Francia, el Reino Unido, Rusia) y Alemania, a los que Washington tendría que enfrentarse. Pero es que, además, como se ha dicho, el aporte de Irán en la batalla contra el ISIS, tanto en Irak como en Siria, resulta fundamental. No es el momento de enemistarse de nuevo con Teherán. Moscú, que ve con buenos ojos el acercamiento de Washington, no aceptará que esto se haga a costa de su alianza estratégica con Teherán.

Uno de los primeros dilemas del presidente Donald Trump consistirá, pues, en resolver esa contradicción. No le resultará fácil. Entre otras cosas porque su propio equipo de halcones, que acaba de nombrar, parece poco flexible en lo que respecta a las relaciones con Irán (2). 

Por ejemplo, el general Michael Flynn, su asesor de Seguridad Nacional (lo que Henry Kissinger fue para Ronald Reagan), está obsesionado con Irán. Sus detractores le definen como “islamófobo” porque ha publicado opiniones que muchos consideran abiertamente racistas. Como cuando escribió en su cuenta de Twitter: “El temor a los musulmanes es perfectamente racional”. Flynn participó en las campañas para desmantelar las redes insurgentes en Afganistán y en Irak. Asegura que la militancia islamista es una “amenaza existencial a escala global”. Igual que Trump, sostiene que la Organización del Estado Islámico es la “mayor amenaza” a la que se enfrenta EE.UU. Cuando fue director de la Agencia de Inteligencia para la Defensa (AID), de 2012 a 2014, dirigió la investigación sobre el asalto al consulado estadounidense de Bengasi, en Libia, el 11 de septiembre de 2012, en el que murieron varios “marines” y el embajador norteamericano Christopher Stevens. En aquella ocasión, Michael Flynn insistió en que el objetivo de su agencia, como el de la CIA, era “demostrar el papel de Irán en ese asalto” (3). Aunque jamás haya habido evidencia de que Teherán tuviera cualquier participación en ese ataque. Curiosamente, a pesar de su hostilidad hacia Irán, Michael Flynn está a favor de trabajar de manera más estrecha con Rusia. Incluso, en 2015, el general viajó a Moscú, donde fue fotografiado sentado al lado de Vladímir Putin en una cena de gala para el canal estatal de televisión Russia Today (RT), en el que ha aparecido regularmente como analista. Posteriormente, Flynn admitió que se le pagó por hacer ese viaje y defendió al canal ruso diciendo que no veía “ninguna diferencia entre RT y el canal estadounidense CNN”.

Otro antiiraní convencido es Mike Pompeo, el nuevo director de la CIA, un ex militar graduado de la Academia de West Point y miembro del ultraconservador Tea Party. Tras su formación militar fue destinado a un lugar de extrema tensión durante la Guerra Fría: patrulló el “Telón de Acero” hasta la caída del Muro de Berlín en 1989. En su carrera como político, Mike Pompeo formó parte del Comité de Inteligencia del Congreso y se destacó en una investigación que puso contra las cuerdas a la candidata demócrata Hillary Clinton por su pretendido papel durante el asalto de Bengasi. Ultraconservador, Pompeo es hostil al cierre de la base de Guantánamo (Cuba) y ha criticado a los líderes musulmanes de Estados Unidos. Es un partidario decidido de dar marcha atrás con respecto al tratado nuclear firmado con Irán, al que califica de “Estado promotor del terrorismo”.

Pero quizás el enemigo más rabioso de Irán, en el entorno de Donald Trump, es el general James Mattis, apodado “Perro Loco”, que estará a cargo del Pentágono (4), o sea, ministro de Defensa. Este general retirado de 66 años demostró su liderazgo militar al mando de un batallón de asalto durante la primera guerra del Golfo en 1991; luego dirigió una fuerza especial en el sur de Afganistán en 2001; después comandó la Primera División de la Infantería de Marina que entró en Bagdad para derrocar a Sadam Hussein en 2003; y, en 2004, lideró la toma de Faluya en Irak, bastión de la insurgencia suní. Hombre culto y lector de los clásicos griegos, es también apodado el “Monje Guerrero”, alusión a que jamás se casó ni tuvo hijos. James Mattis ha repetido infinitas veces que Irán es la “principal amenaza” para la estabilidad de Oriente Medio, por encima de organizaciones terroristas como el ISIS o Al Qaeda: “Considero al ISIS como una excusa para Irán para continuar causando daño. Irán no es un enemigo del ISIS. Teherán tiene mucho que ganar con la agitación que crea el ISIS en la región”.

En materia de geopolítica, como se ve, Donald Trump va a tener que salir pronto de esa contradicción. En el teatro de operaciones de Oriente Próximo, Washington no puede estar –a la vez– a favor de Moscú y contra Teherán. Habrá que clarificar las cosas. Con la esperanza de que se consiga un acuerdo. De lo contrario, hay que temer la entrada en escena del nuevo amo del Pentágono, James Mattis “Perro Loco”, de quien no debemos olvidar su amenaza más famosa, pronunciada durante la invasión de Irak: “Vengo en son de paz. No he traído artillería. Pero, con lágrimas en los ojos, les digo esto: si me fastidian, los mataré a todos”. 

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(1) Aunque, como se sabe, hay elecciones el próximo mes de mayo en Francia, a las cuales el actual presidente socialista François Hollande, muy impopular, ha decidido no volverse a presentar. El candidato conservador con mayores posibilidades de ganar, François Fillon, ha declarado, por su parte, que reorientará la política exterior francesa para normalizar de nuevo las relaciones con Moscú.
(2) Léase Paul Pillar, “Will the Trump Administration Start a War with Iran?”The National Interest, 7 de diciembre de 2016. 
(3) Léase The New York Times, 3 de diciembre de 2016. 
(4) James Mattis necesitará que el Congreso le conceda una excepción para esquivar la ley que exige que pasen siete años entre salir del Ejército y acceder a la jefatura del Pentágono.

Chomsky: “En Estados Unidos la Guerra Civil aún no terminó”

En su doble faceta de lingüista y crítico del poder, Noam Chomsky analiza a fondo el ascenso de Donald Trump, las características de la sociedad y el sistema político estadounidenses y las amenazas que asoman detrás de la creciente conectividad.

Noam Chomsky está solo. Sin guardaespaldas, asistentes, secretarias o una estela de estudiantes y admiradores que lo acompañen, el lingüista de 87 años abre la puerta con timidez y mira a ambos lados en busca de una cara conocida. Uno de los intelectuales más importantes del siglo XX y de lo que va del XXI ingresa en la oficina E19-623 del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) en Cambridge. Con un jean gastado y un sweater gris oscuro, luce cansado. Se sienta, cruza las manos y, flanqueado por un té, aguarda con calma.
No sonríe. Chomsky está preocupado. Sabe que el sorprendente ascenso de Donald Trump abrió heridas en un país tan complejo y contradictorio como Estados Unidos.
—¿Cómo explica lo sucedido en los últimos meses en el campo político norteamericano?
—Trump es muy hábil a la hora de incitar el miedo. Si uno observa a los que apoyan a Trump, son en su mayoría blancos de medios o bajos ingresos, poco educados. Curiosamente, entre estos grupos las tasas de mortalidad son altas. Muchos sienten que no hay nada para ellos. Hasta la irrupción de Trump en la escena política habían perdido toda esperanza. Son personas que piensan que se les ha quitado todo. Creen que les han arrebatado su país y que pronto los blancos serán minoría. No hay nada como el movimiento de supremacía blanca en otros países. Creen que el movimiento feminista les ha quitado su rol en las familias patriarcales. De ahí creo que viene tanto fanatismo por las armas. Tienen que tener armas para mostrar que son hombres reales. Además, el aumento de la atomización de la sociedad que deja a las personas solas y aisladas hace que se sientan impotentes frente a fuerzas que los aplastan. En ese clima no es difícil estimular miedos e incitar la bronca y el odio hacia los inmigrantes, hacia otras minorías y hacia el gobierno, como lo ha hecho el candidato republicano.
—¿A qué se debe esta actitud de muchos de los seguidores de Trump?
—Hay una diferencia entre lo que los ciudadanos reciben del gobierno y lo que creen que reciben. Gran parte de lo que reciben no lo ven. En estados como Mississippi hay actitudes anti-gobierno, pero viven en su mayoría con subsidios. Estados como Nueva York y Massachusetts están subsidiando a personas que viven en estados como Arkansas. Allí el gobierno es presentado como un ente que les roba. Se ha instalado muy fuerte la idea del “hard working american” (el trabajador estadounidense), víctima de un gobierno que no tiene clemencia. Candidatos como Ted Cruz y Donald Trump han construido sus campañas alrededor de esta figura. La gente termina cayendo en esas trampas.
—¿Qué le llamó la atención en las campañas presidenciales en términos de retórica o de lingüística?
—No tanto en retórica. Me sorprendió la irrelevancia de los hechos. Ya no importan cuáles son ciertos y cuáles son falsos. La verdad es irrelevante. Trump es un maestro en eso. Fue sorprendente ver cómo no importaba cuán locas eran las cosas que decía. Repitió una y otra vez que los musulmanes festejaron los atentados contra las Torres Gemelas. O que el gobierno mexicano organizaba criminales y violadores para mandarlos a través de la frontera. Decía lo que se le antojaba y no importaba. Las cosas que la gente cree son muy extrañas. Los evangelistas creen que Trump es uno de ellos. Hace unos años, una buena parte de la comunidad afroamericana creía que Bill Clinton fue el primer presidente negro. Y fue devastador para esa comunidad.
El problema más urgente
Hay muchos Noam Chomsky. Está el Chomsky científico que revolucionó la lingüística moderna con el desarrollo del concepto de gramática transformacional y generativa según la cual el lenguaje se adquiere porque los seres humanos estamos biológicamente programados para ello. Y está el Chomsky activista político, el crítico del poder, uno de los referentes de la intelectualidad de la izquierda mundial que no deja pasar una oportunidad para denunciar las deficiencias democráticas de la sociedad estadounidense o de su política exterior o la manipulación de los medios de comunicación por parte de las corporaciones. Esas dos caras confluyen en este hombre nacido en 1928 en Filadelfia, profesor emérito del MIT, y al que se lo puede ver a diario recorriendo con tranquilidad los pasillos de una de las universidades más influyentes del planeta.
—¿Qué temas le sorprendió que no se hayan tocado en los debates presidenciales o en la campaña en general?
—Durante las elecciones primarias me llamó la atención que no se discutieran temas económicos. Sólo se hablaba de levantar muros o de bombardear Medio Oriente. El que se destacaba era Bernie Sanders que sí hablaba de temas serios. Eso forzó a Hillary Clinton a moverse hacia esa dirección. Tampoco se discutió sobre el cambio climático.
—¿Por qué pasó eso?
—En las grandes democracias las decisiones están siendo tomadas por una pequeña elite económica. Su interés no es salvar a la especie. Su interés es la maximización de sus beneficios. Por eso los candidatos del Partido Republicano, que es esencialmente el partido de los ricos y privilegiados, negaron y niegan sistemáticamente el calentamiento global. El Acuerdo de París fue un paso muy importante para la reducción de los gases que provocan el cambio climático. Pero en Estados Unidos no fue reconocido por el Partido Republicano que controla el Congreso. En febrero de este año, la Corte Suprema suspendió el programa Clean Power Plan (Proyecto para una Energía Limpia) con el que Barack Obama buscaba limitar las emisiones contaminantes de las centrales térmicas. Fue un mensaje para el mundo.
—Pero en septiembre finalmente Obama ratificó junto a China el Acuerdo de París por decreto sin pasar por el Senado. ¿Qué cree que se puede hacer contra esta permanente negación por parte del Partido Republicano?
—Nadie lo quiere poner en palabras, pero de hecho el Partido Republicano es la organización más peligrosa que ha existido en toda la historia humana. Literalmente. Sus políticas conducirán a la destrucción de la especie. La población quiere que se haga algo contra el cambio climático pero su voluntad no influye en las decisiones. Una iniciativa llamada Yale Project on Climate Change Communication mostró que sólo uno de cada cuatro estadounidenses no cree en el cambio climático a pesar del consenso científico internacional.
—Donald Trump y Marco Rubio llegaron a cuestionar la idea de que la acción humana sea la responsable del cambio climático. Ted Cruz declaró que todo lo relacionado con el calentamiento global es un engaño. ¿Cuán peligrosas pueden llegar a ser estas actitudes?
—El cambio climático es un problema urgente. Es el problema más importante que ha enfrentado la especie humana. Si no lo resolvemos, no habrá futuro para la humanidad.
Nuevas caras, viejos fantasmas
El 9 de julio de 1955, Albert Einstein y el filósofo Bertrand Russell redactaron un manifiesto en el que alertaban sobre los peligros de la proliferación del armamento nuclear y exigían a los líderes mundiales buscar soluciones pacíficas a los conflictos internacionales. “Recordad vuestra humanidad y olvidad el resto”, escribían estos dos intelectuales en el momento más crudo de la Guerra Fría.
Este año Chomsky, el italiano Toni Negri y el fundador de la New Left Review, Tariq Ali, continuaron aquella tradición precautoria y encabezaron un manifiesto por los derechos y libertades civiles en el Viejo Continente.
“Europa marcha hacia su decadencia –afirmaron–. El continente que pretendió emerger de la posguerra como garante de las libertades y derechos civiles se está hundiendo en la naturalización de la barbarie y en el vacío de una forma de gobierno crecientemente autoritaria. Enfrentada a la crisis más severa de su historia reciente ha elegido el peor de los caminos emprendiendo políticas que creíamos erradicadas”.
—¿Cuáles cree que serán las consecuencias de esta crisis en Europa?
—Desgraciadamente lo que ocurre ahora es una reminiscencia de lo que sucedió en 1930. El ascenso de Trump recuerda al ascenso del fascismo en Alemania. Entonces en Europa el centro colapsó. Los principales partidos decayeron, y la izquierda y la derecha se hicieron más extremas. Todos saben lo que pasó después.
—¿Y en el resto del mundo?
—Las desigualdades han aumentado en todos lados. Es uno de los efectos del neoliberalismo. Pero han aumentado más en los países anglosajones y en especial en Estados Unidos. En 2014, la organización internacional Oxfam calculó, en su reporte anual, que 90 individuos tenían la mitad de la riqueza del mundo. En 2015, eran 62 individuos en China, Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos. Bernie Sanders fue el único que lo hizo visible en su campaña.
—¿Cómo llegó el Partido Republicano a su situación actual?
—Hasta hace unas décadas era el partido del progreso y también el partido anti-esclavitud. Todo cambió con el tiempo, pero en especial en la década de 1960. El Movimiento por los Derechos Civiles tuvo un efecto polarizador. Los presidentes racistas –Nixon, Reagan, entre otros– se dieron cuenta de que podían usar el antagonismo y el racismo en el Sur a su favor. A muchos no les gusta hablar del tema, pero basta con mirar la campaña de Reagan. Fue el último líder mundial que apoyó el apartheiden Sudáfrica. Se negaba siquiera a admitir que existía tal cosa. Decía que era sólo un conflicto tribal.Reagan vetó sanciones contra el país africano aprobadas por el Congreso. Su guerra contra la droga fue organizada a partir de argumentos racistas. Aumentó la encarcelación de hombres negros. El Partido Republicano continuó la tradición racista del Sur. Si uno mira las elecciones presidenciales de 2012 y ve los estados rojos y los estados azules, o sea republicanos y demócratas, observa un mapa de la Guerra Civil.
—En los estados del Sur muchas personas no hablan de Guerra Civil sino de la “Guerra de la Independencia sureña”. ¿Está diciendo que en términos políticos aún se sigue peleando la Guerra Civil?
—Estados Unidos nunca desarrolló un sistema político basado en clases. Es un sistema político geográfico y se remite a los tiempos de la Guerra Civil. Que nunca terminó. Nixon explotó estos viejos rencores y miedos. Los grupos racistas y extremistas se alienaron en el Sur. En los últimos años, tanto el Partido Demócrata como el Republicano han girado hacia la derecha. Y el Partido Republicano salió del espectro. Sus políticas están orientadas a los más ricos y al poder corporativo. Si tuviéramos una sociedad democrática los impuestos a los ricos serían mucho más altos. En Estados Unidos los impuestos son bajos si se los compara con otros países, por eso muchas infraestructuras están colapsando y ciertos servicios son malos.
—¿Qué rol juega la religión en la política estadounidense?
—La gran base del Partido Republicano son evangelistas y fundamentalistas cristianos. Ese es un aspecto muy llamativo y curioso de Estados Unidos: es una sociedad extremadamente religiosa. No hay nada parecido entre otros países desarrollados. No se encuentran otras sociedades en las que un tercio de la población piense que el mundo fue creado hace algunos miles de años. Dos tercios de la población están esperando la “Segunda Venida” del Mesías. Es un fenómeno único de Estados Unidos y ha sido movilizado por el Partido Republicano porque necesita una base. En las elecciones primarias cada candidato se peleaba por mostrarse más religioso que el resto de sus contrincantes. No es algo nuevo. Esto se profundizó en los 80 cuando los tres candidatos –Carter, Reagan y Anderson– comenzaron la tradición de destacar su religiosidad para captar el voto creyente. Desde entonces, todos los candidatos a presidente se muestran religiosos. Y los que no lo son, como Bill Clinton o incluso Donald Trump, aparentan.
—Usted siempre ha sido muy crítico con el financiamiento de las campañas políticas. ¿Por qué?
—En Estados Unidos, los políticos siempre están en campaña y buscando recaudar fondos. Esto ha sido siempre un factor importante que socava la democracia representativa. El politólogo Thomas Ferguson estudió el tema en su libro Golden Rule: The Investment Theory of Party Competition en el que muestra que la financiación es un factor fundamental a tener en cuenta para predecir futuras políticas. Restringir esto sería importante.
Más conectados y más espiados
—Su libro Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media fue escrito en 1988. Desde entonces el ecosistema mediático ha cambiado. ¿Tiene nuevas hipótesis acerca de cómo afectan las redes sociales en la conformación de la opinión pública?
—Hay gente que usa internet para tener acceso a más información. Pero creo que ese es un porcentaje muy bajo. Los estudios muestran que la gente va hacia aquello que ya cree, a sitios con los que uno ya está de acuerdo. Las redes sociales son una cámara de eco. Uno de los efectos más sorprendentes es la dispersión de teorías conspirativas. Es como si los hechos ya no importaran. Las redes sociales en lugar de conectar, aíslan. Cada joven tiene un celular y habla con alguien que cree que es un amigo. Pero lo que tiene son contactos muy superficiales. Lo veo en mis nietos. Ellos creen que tienen muchos amigos. Pero no son amigos. El efecto que esto tiene es que los aísla mucho más de lo que ya estaban. Es un ambiente muy superficial. Recibo muchas cartas y mails de personas que me dicen que cada vez les cuesta más leer. No leen. Ojean. Rastrillan algo con la mirada durante tres segundos y saltan a otra cosa. No veo que tengamos una población cada vez más educada. Al contrario. Y eso tiene consecuencias políticas.
—En 2015, usted dijo que Estados Unidos debería recibir como un héroe a Edward Snowden, refugiado en Rusia tras revelar secretos de Estado, y juzgar a quienes autorizaron la vigilancia de la población que Snowden denunció. ¿Considera que sus revelaciones tuvieron algún efecto en la defensa de la privacidad?
—Me hubiera gustado que así fuera. Pero la vigilancia de los ciudadanos sigue en alza. Y cuando al fin llegue la llamada “internet de las cosas”, la interconexión de todos los objetos, creo que será monstruoso. Cualquier cosa que mires va a estar mandando información privada a la Agencia de Seguridad Nacional.
—Junto a figuras como Elon Musk y Stephen Hawking, usted también alertó recientemente sobre los peligros de usar la inteligencia artificial para el desarrollo de armas. ¿Cree que a largo plazo estos avances pueden tener consecuencias sociales?
—Hay que tener cuidado. Pero al mismo tiempo hay que señalar que hay un gran despliegue publicitario o hype (bombo) alrededor de la inteligencia artificial. Está muy lejos de los logros que se le atribuyen. Hay que ser cautelosos. Sí, se han hecho grandes avances, los automóviles autónomos son muy lindos, pero no hay nada remotamente cercano a la inteligencia humana. Los sistemas artificiales de reconocimiento visual son muy primitivos. Los automóviles autónomos no distinguen bien entre peatones y objetos. Nos habremos extinguido a causa del cambio climático o tras una guerra nuclear mucho antes de cualquier rebelión de las máquinas. Otro tema a tener en cuenta es todo lo que refiere a investigaciones de ingeniería genética. Aún hay mucho que no sabemos sobre el genoma. Por eso las consecuencias de modificar un solo gen podrían ser impredecibles.
—A comienzos de 2016, el FBI llevó a Apple a los juzgados por negarse a desbloquear el iPhone de uno de los terroristas del atentado en San Bernardino. ¿Cómo ve los choques entre gobierno y corporaciones por el tema de la privacidad?
—Es un conflicto interesante. Personalmente espero que Apple gane a largo plazo. Básicamente hay un conflicto entre dos centros de poder en este asunto. No se trata de la primera batalla. El gobierno está dominado por el poder corporativo, pero aún así hay conflictos. Otro caso sucede en Irán. Las corporaciones estadounidenses se mueren por entrar al mercado iraní pero el gobierno no las deja. Lo mismo en Cuba. Durante décadas distintas empresas estuvieron a favor de la normalización de las relaciones: farmacéuticas y corporaciones de energía quieren entrar al mercado cubano. Pero el gobierno las bloquea.
Los orígenes del lenguaje
A diferencia de otros investigadores que no salen de su campo de estudio y deslizan bajo la alfombra de la privacidad sus opiniones políticas, Chomsky no traza límites. Sabe que su especialidad –la lingüística– y aquella facultad que lo desvela –el lenguaje– no están aisladas de la sociedad y de los conflictos de poder que la atraviesan, moldean y definen. Por eso, no le cuesta saltar de un tema a otro como si prendiera y apagara un interruptor.
—Junto al especialista en ciencias de la computación Robert C. Berwick escribió el reciente libro Why Only Us: Language and Evolution en el que exploran los grandes enigmas del lenguaje humano, cómo los seres humanos adquirimos esta capacidad distintiva. ¿Qué es lo que la hace única?
—El lenguaje humano es totalmente distinto a cualquier otro fenómeno del mundo animal. No hay análogo alguno. Ninguna otra forma de comunicación en la naturaleza está al nivel del lenguaje humano. Lo que descubrimos en las últimas décadas es que el lenguaje es como cualquier otro sistema biológico. Todos tenemos básicamente el mismo sistema visual, pero las primeras experiencias a las pocas semanas de vida son cruciales para su desarrollo. En el caso del lenguaje, hablamos distintos idiomas y hay evidencia que demuestra que las diferencias se limitan a la exteriorización, aquella que permitió la interacción social y llevó a la emergencia de estructuras sociales más complejas. La internalización, en cambio, parece ser uniforme. Las capacidades cognitivas y lingüísticas son las mismas en todos los humanos. Las diferencias son superficiales. Existen muy pocas evidencias de la llamada hipótesis de Sapir-Whorf, según la cual el lenguaje determina la manera en que pensamos.
—O sea, el lenguaje nos cambió por fuera y por dentro.
—Ese rasgo es único en el lenguaje: es un sistema internalizado. La visión sólo responde al ambiente. Nada es creado por la visión per se. No hay una generación de “oraciones visuales” ni representaciones. El lenguaje es único porque es un sistema interno y generativo. Por eso, que sepamos, los humanos tenemos un tipo de pensamientos que el resto de los animales no tienen. Eso es llamativo. Los humanos somos radicalmente diferentes de cualquier otra cosa en el mundo biológico. Los Homo sapiens somos recientes: tenemos 200 mil años. Eso es nada en términos evolutivos. Y parece que el lenguaje emergió casi inmediatamente.
—¿Cómo lo saben?
Todos venimos de África. Pero hay evidencias genéticas de que un grupo, los San (los llamados bosquimanos. N. del E.), se habría aislado del resto hace aproximadamente 120 mil años. Y esta tribu también tiene lenguaje. Eso da a pensar que el lenguaje se originó entre 200 y 120 mil años atrás. El lenguaje es genético y hay fuertes evidencias de que no evolucionó desde que el humano salió de África.
La imposibilidad de debatir en el ring
En 1971, Noam Chomsky tuvo un recordado debate con el francés Michel Foucault sobre la naturaleza humana. Fue en la Universidad de Amsterdam dentro del International Philosophers Project. Las pocas grabaciones que quedaron de aquel encuentro muestran a estos dos gigantes del pensamiento del siglo XX serios, serenos, como dos boxeadores midiéndose sobre un ring.
—¿Por qué cree que esos debates entre intelectuales ya no tienen el peso que tenían en otra época?
—Ese debate fue en Holanda. No están dadas las condiciones para que se pueda repetir algo así en Estados Unidos. En muchos países europeos, e incluso en América Latina –como en Argentina–, se dan discusiones en los medios de comunicación que no existen en Estados Unidos. Una vez me invitaron a La Habana para discutir la situación de los negocios en Cuba y hablamos con total normalidad. Cada vez que estoy en la televisión iraní o rusa puedo hacer duras críticas al gobierno norteamericano. Pero no puedo hacerlo en la propia televisión de Estados Unidos. Además, si estás en la televisión de Estados Unidos sólo te dan 30 segundos… Se perdió el pensamiento crítico.
—Más allá de eso, ¿en qué sí es optimista?
—No se puede negar que hubo cambios significativos en las últimas generaciones. En ciertos aspectos, Estados Unidos es un país más libre. Cuando llegué al MIT en 1955 estaba dominado por hombres blancos, obedientes, que hacían sus tareas. Ahora es totalmente diferente. Y ocurre en todo el país. Lamentablemente no hay activismo. La campaña de Bernie Sanders fue interesante por esa razón: despertó ese activismo dormido en cierto sector de la sociedad estadounidense. Estaba ahí. Sólo había que espabilarlo.
Le Monde Diplomatique– Noviembre de 2016

miércoles, diciembre 07, 2016

Las erecciones de Sarmiento





Con una vida signada por el tumulto de ideas y acciones, Domingo Faustino también hizo del sexo una actividad incesante, algo que queda patentizado en el libro de Federico Andahazi.
Cuenta -por caso- que en la contabilidad con que el célebre sanjuanino detallaba sus gastos siempre figuraba el rango "orgías", una forma de definir lo que había gastado en sexo en determinado lapso.
Y cuenta además Andahazi que en una oportunidad, estando de visita en casa de Mariquita Sánchez de Thompson, Sarmiento tuvo una erección formidable mientras conversaba con la célebre dama, ya entrada en años. "Intentando disimular el contratiempo, cruzó sus manos sobre el importante promontorio que le abultaba el pantalón pero, al mirarse, descubrió que esta nueva posición agregaba obscenidad al percance: además del repentino ímpetu que le inflamaba la bragueta, parecía que se estaba tocando".

Superando el trance

Tras relatar las diversas iniciativas que puso en marcha don Domingo para superar el trance, Andahazi señala que en una carta fechada en Montevideo a fines de 1846 y dirigida a su amigo Juan María Gutiérrez, el sanjuanino le da cuenta de la calentura que lo había invadido en relación con Mariquita. "Nos hicimos muy amigos, tanto que una mañana, solos, sentados en un sofá, hablando... me sorprendí víctima triste de una erección, tan porfiada que estaba a punto de interrumpirla (a Mariquita, claro) y no obstante sus 60 años, violarla. Felizmente entró alguien y me salvó de tamaño atentado"