PLUTOCRACIA

Argentina ha decidido a través de las urnas, abandonar el sistema democrático popular, cuya máxima expresión fueron los 12 años de gobierno de Nestor Kirchner y Cristina Fernández, por una Plutocracia que delega la ejecución de sus planes en Mauricio Macri, que es algo así como el delegado o cara visible de los poderosos.

Noam Chomsky analiza a fondo el ascenso de Donald Trump

Por eso los candidatos del Partido Republicano, que es esencialmente el partido de los ricos y privilegiados, negaron y niegan sistemáticamente el calentamiento global

La poesía les duele a estos hijos de puta

Aquí nadie sobra. Y eso sí, ser perseverantes y tenaces, escribir religiosamente todos los días, todas las tardes, todas las noches

el olvido como logico de sumisión

El primer paso fue convertir a los trabajadores en desocupados, para luego transformar a esos desocupados en marginados: villeros, cartoneros, piqueteros, hombres sin destino sobreviviendo fuera del sistema.

LAS ERECCIONES DE SARMIENTO

Con una vida signada por el tumulto de ideas y acciones, Domingo Faustino también hizo del sexo una actividad incesante

viernes, junio 09, 2017

Manifiesto Argentino - Resistir el saqueo


Desde Santa Fe.



En su congreso fundacional en Santa Fe, el Manifiesto Argentino alertó ayer sobre el desguace del país. "Lo que se vive no es una crisis, es un saqueo. Es el resultado de una estafa política gigantesca" de Mauricio Macri y sus socios radicales que "destruye todos los logros de nuestro pueblo", dijo. Y propuso construir una "alternativa" a la que llamó Confluencia Nacional y Popular, que frene el avance del "neoliberalismo" y la "disolución de la patria". "Ya vemos una lucha pacífica, de principios, que es indispensable" y "tiene que terminar con este gobierno por medio de la única arma republicana que es el voto", planteó el escritor Mempo Giardinelli, uno de los líderes del colectivo que nació en 2001 y se volvió a convocar en 2015 ante la "restauración oligárquica".

El Manifiesto reunió en su primer congreso nacional a referentes de todo el país, entre ellos Emilce Moler, Alejandro Mosquera, Pedro Peretti, Fortunato Mallimaci, Eduardo Barcesat, Leopoldo Moreau, Arnaldo Bocco y la senadora nacional María de los Angeles Sacnun. Además, llegaron numerosas adhesiones de los que no pudieron asistir: Adrián Paenza, Noé Jitrik, Tununa Mercado, Graciela Bialet, Tito Cossa y Daniel Filmus, entre otros.

La sede del congreso ya fue "una definición del Manifiesto", dijo Giardinelli. "Santa Fe es una ciudad entrañable, emblemática para el constitucionalismo argentino". El encuentro se realizó en el hotel de ATE, frente a la laguna Setúbal y el puente Colgante. El secretario general del gremio Jorge Hoffmann dijo que "ante la grave situación que atraviesa el país" es necesario "discutir un ideario como camino para derrotar las políticas neoliberales y marchar hacia un nuevo gobierno popular".

Giardinelli coincidió que "lo que vive la Argentina no es una crisis, es un saqueo. Es el resultado de una estafa política gigantesca con forma de crisis social generalizada que destruye todos los logros alcanzados trabajosamente por nuestro pueblo".

"El país padece día a día las consecuencias de decisiones políticas nefastas del grupo gobernante que se enriquece y beneficia con medidas que sólo producen desempleo masivo, censura, represión, desindustrialización, inflación descontrolada, endeudamiento irresponsable, un constante ataque a la memoria, revanchismo dictatorial y un deterioro alarmante en materia educativa, salud pública y previsión social", agregó.

Las políticas de Macri "afectan severamente la institución republicana, desmerecen todas las conquistas sociales alcanzadas en el último siglo y ponen en peligro la paz social", alertó Giardinelli. "Son las mismas" que se aplican en países hermanos y marcan que la Argentina es parte de "un plan político continental".

Giardinelli dijo que la "necesidad y urgencia" de hoy es "modificar los dos verdaderos poderes fácticos de la Argentina de hoy: el poder judicial y el poder multimediático, híperconcentrado que me hace pensar que por el grado de concentración y manejo perverso de la justicia y de los medios deja chiquita a la Rusia de Stalin. Porque es un grado tan feroz y tan agresivo de concentración que es posiblemente el poder fáctico más importante y a vencer por las fuerzas democráticas".

Carta de Perón a Aramburu (08-03-1956)


Carta de Perón a Aramburu (08-03-1956)
Escrito por Juan Domingo Perón.

República de Panamá, 8 de marzo de 1956

Al GeneralAramburu. Buenos Aires

He leído en un reportaje, que Ud. se ha permitido decir que soy un cobarde porque ordené la suspensión de una lucha en la que tenía todas las probabilidades de vencer. Usted no podrá comprender jamás cuánto carácter y cuánto valor hay que tener para producir gestos semejantes. Para usted, hacer matar a los demás, en defensa de la propia persona y de las propias ambiciones, es una acción distinguida de valor.

Para mí, el valor no consiste —ni consistirá nunca— en hacer matar a los otros. Esa idea sólo puede pertenecer a los egoístas y a los ignorantes como usted. Tampoco el valor está en hacer asesinar a obreros inocentes o indefensos, como lo han hecho ustedes en Buenos Aires, Rosario, Avellaneda, Berisso, etc. Esa clase de valor pertenece a los asesinos y a los bandidos cuando cuentan con la impunidad. No es valor atrepellar los hogares humildes argentinos, vejando mujeres y humillando ancianos, escudados en una banda de asaltantes y sicarios asalariados, detrás de la cual ustedes esconden su propio miedo.

Si tiene dudas sobre mi valor personal, que no consiste como usted supone en hacer que se maten los demás, el País tiene muchas fronteras; lo esperaré en cualquiera de ellas para que me demuestre que usted es más valiente que yo. Lleve sus armas, porque el valor a que me refiero, sólo se demuestra frente a otro hombre y no utilizando las armas de la Patria para hacer asesinar a sus hermanos. Y sepa para siempre que el valor se demuestra personalmente y que, por ser una virtud, no puede delegarse. Hágalo, sólo así me podría probar que no es la gallina que siempre conocí.

Si usted no lo hace y el pueblo no lo cuelga, como merece y espero, por salvaje, por bruto y por ignorante, algún día nos encontraremos. Allí, le haré tragar su lengua de irresponsable.

Firmado: Juan Perón, General.


jueves, febrero 16, 2017

Sabes que significa Cadáver exquisito?

Cadáver exquisito es un juego de palabras por medio del cual se crean maneras de sacar de una imagen muchas más. El resultado es conocido como un cadáver exquisito o cadavre exquis en francés. Es una técnica usada por los surrealistas en 1925, y se basa en un viejo juego de mesa llamado "consecuencias" en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración.
Se juega entre un grupo de personas que escriben o dibujan una composición en secuencia. Cada persona sólo puede ver el final de lo que escribió el jugador anterior. El nombre se deriva de una frase que surgió cuando fue jugado por primera vez en francés: « Le cadavre - exquis - boira - le vin - nouveau » (El cadáver exquisito beberá el vino nuevo). En resumidas cuentas se combinan cosas de una idea agregando elementos que pueden o no pertenecer a la realidad. Los teóricos y asiduos al juego (en un principio, Robert DesnosPaul ÉluardAndré Bretón y Tristan Tzara) sostenían que la creación, en especial la poética, debe ser anónima y grupal, intuitiva, espontánea, lúdica y en lo posible automática. De hecho, muchos de estos ejercicios se llevaron a cabo bajo la influencia de sustancias que inducían estados de semiinconsciencia o durante experiencias hipnóticas.
Neruda y Lorca los llamaron poemas al alimónNicanor Parra y Huidobroquebrantahuesos (Junto a Enrique Lihn y Jodorowsky hicieron una exposición denominada "el quebrantahuesos"). Colas Nicolas Calas –vanguardista suizo- sostenía que un cadáver exquisito tiene la facultad de revelar la realidad inconsciente del grupo que lo ha creado, en concreto los aspectos no verbalizados de la angustia y el deseo de sus miembros, en relación con las dinámicas de posicionamiento afectivo dentro del mismo. Ernst observó que el juego funciona como un 'barómetro' de los contagios intelectuales dentro de un círculo de creadores.


viernes, enero 13, 2017

A primera vista



Pedro Aznar

Cuando no tenía nada deseé
Cuando todo era ausencia esperé
Cuando tuve frío temblé
Cuando tuve coraje llamé

Cuando llegó carta la abrí
Cuando escuché a Prince (Salif Keita) bailé 
Cuando el ojo brilló entendí
Cuando me crecieron alas volé

Cuando me llamó allá fui
Cuando me di cuenta estaba ahí
Cuando te encontré me perdí
En cuanto te vi me enamoré


Empieza la era Trump...


Por Ignacio Ramonet

Unos días después del acuerdo entre Rusia y Turquía que permitió acabar con la interminable batalla de Alepo, leí en un célebre semanario francés el siguiente comentario: “La permanente crisis de Oriente Medio está lejos de resolverse. Unos piensan que la solución pasa obligatoriamente por Rusia, mientras que otros creen que todo depende de Turquía. Aunque lo que queda claro ahora es que, de nuevo y definitivamente –por lo menos cabe desearlo–, Rusia tiene en sus manos los argumentos decisivos para poner punto final a esa crisis”. ¿Qué tiene de particular este comentario? Pues que se publicó en la revista parisina L’Illustration... el 10 de septiembre de 1853.

O sea, hace ciento sesenta y tres años la crisis de Oriente Medio ya era calificada de “permanente”. Y es probable que lo siga siendo... Aunque un parámetro importante cambia a partir de este 20 de enero: llega un nuevo presidente de Estados Unidos a la Casa Blanca: Donald Trump. ¿Puede esto modificar las cosas en esta turbulenta región? Sin ninguna duda, porque, desde finales de los años 1950, Estados Unidos es la potencia exterior que mayor influencia ejerce en esta área y porque, desde entonces, todos los presidentes estadounidenses, sin excepción, han intervenido en ella. Recordemos que el caos actual en esta zona es, en gran parte, la consecuencia de las intervenciones militares norteamericanas decididas, a partir de 1990, por los presidentes George H. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, y por el (más reciente) azorado apoyo a las “primaveras árabes” estimuladas por Barack Obama (y su secretaria de Estado Hillary Clinton).

Aunque globalmente la línea que defendió el candidato republicano durante su campaña electoral fue calificada de “aislacionista”, Donald Trump ha declarado en repetidas ocasiones que la Organización del Estado Islámico (OEI o ISIS por sus siglas en inglés) es el “enemigo principal” de su país y que, por consiguiente, su primera preocupación será destruirlo militarmente. Para alcanzar ese objetivo, Trump está dispuesto a establecer una alianza táctica con Rusia, potencia militarmente presente en la región desde 2015 como aliada principal del Gobierno de Bachar el Asad. Esta decisión de Donald Trump, si se confirma, representaría un espectacular cambio de alianzas que desconcierta a los propios aliados tradicionales de Washington. En particular a Francia, por ejemplo, cuyo Gobierno socialista –por extrañas razones de amistad y negocios con Estados teocráticos ultrarreaccionarios como Arabia Saudí y Qatar– ha hecho del derrocamiento de Bachar el Asad, y por consiguiente de la hostilidad hacia el presidente ruso Vladímir Putin, el alfa y el omega de su política exterior (1). 

Donald Trump tiene razón: las dos grandes batallas para derrotar definitivamente a los yihadistas del ISIS –la de Mosul en Irak y la de Raqqa en Siria– aún están por ganar. Y van a ser feroces. Una alianza militar con Rusia es, sin duda, una buena opción. Pero Moscú tiene aliados importantes en esa guerra. El principal de ellos es Irán, que participa directamente en el conflicto con hombres y armamento. E indirectamente pertrechando a las milicias de voluntarios libaneses chiíes del Hezbolá. 

El problema para Trump es que también repitió, durante su campaña electoral, que el pacto con Irán y seis potencias mundiales sobre el programa nuclear iraní, que entró en vigor el 15 de julio de 2015 y al que se habían opuesto duramente los republicanos en el Congreso, era “un desastre”, “el peor acuerdo que se ha negociado”. Y anunció que otra de sus prioridades al llegar a la Casa Banca sería desmantelar ese pacto que garantiza la puesta bajo control del programa nuclear iraní durante más de diez años, a la vez que levanta la mayoría de las sanciones económicas impuestas por la ONU contra Teherán.

Romper ese pacto con Irán no será sencillo, pues se firmó con el resto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Francia, el Reino Unido, Rusia) y Alemania, a los que Washington tendría que enfrentarse. Pero es que, además, como se ha dicho, el aporte de Irán en la batalla contra el ISIS, tanto en Irak como en Siria, resulta fundamental. No es el momento de enemistarse de nuevo con Teherán. Moscú, que ve con buenos ojos el acercamiento de Washington, no aceptará que esto se haga a costa de su alianza estratégica con Teherán.

Uno de los primeros dilemas del presidente Donald Trump consistirá, pues, en resolver esa contradicción. No le resultará fácil. Entre otras cosas porque su propio equipo de halcones, que acaba de nombrar, parece poco flexible en lo que respecta a las relaciones con Irán (2). 

Por ejemplo, el general Michael Flynn, su asesor de Seguridad Nacional (lo que Henry Kissinger fue para Ronald Reagan), está obsesionado con Irán. Sus detractores le definen como “islamófobo” porque ha publicado opiniones que muchos consideran abiertamente racistas. Como cuando escribió en su cuenta de Twitter: “El temor a los musulmanes es perfectamente racional”. Flynn participó en las campañas para desmantelar las redes insurgentes en Afganistán y en Irak. Asegura que la militancia islamista es una “amenaza existencial a escala global”. Igual que Trump, sostiene que la Organización del Estado Islámico es la “mayor amenaza” a la que se enfrenta EE.UU. Cuando fue director de la Agencia de Inteligencia para la Defensa (AID), de 2012 a 2014, dirigió la investigación sobre el asalto al consulado estadounidense de Bengasi, en Libia, el 11 de septiembre de 2012, en el que murieron varios “marines” y el embajador norteamericano Christopher Stevens. En aquella ocasión, Michael Flynn insistió en que el objetivo de su agencia, como el de la CIA, era “demostrar el papel de Irán en ese asalto” (3). Aunque jamás haya habido evidencia de que Teherán tuviera cualquier participación en ese ataque. Curiosamente, a pesar de su hostilidad hacia Irán, Michael Flynn está a favor de trabajar de manera más estrecha con Rusia. Incluso, en 2015, el general viajó a Moscú, donde fue fotografiado sentado al lado de Vladímir Putin en una cena de gala para el canal estatal de televisión Russia Today (RT), en el que ha aparecido regularmente como analista. Posteriormente, Flynn admitió que se le pagó por hacer ese viaje y defendió al canal ruso diciendo que no veía “ninguna diferencia entre RT y el canal estadounidense CNN”.

Otro antiiraní convencido es Mike Pompeo, el nuevo director de la CIA, un ex militar graduado de la Academia de West Point y miembro del ultraconservador Tea Party. Tras su formación militar fue destinado a un lugar de extrema tensión durante la Guerra Fría: patrulló el “Telón de Acero” hasta la caída del Muro de Berlín en 1989. En su carrera como político, Mike Pompeo formó parte del Comité de Inteligencia del Congreso y se destacó en una investigación que puso contra las cuerdas a la candidata demócrata Hillary Clinton por su pretendido papel durante el asalto de Bengasi. Ultraconservador, Pompeo es hostil al cierre de la base de Guantánamo (Cuba) y ha criticado a los líderes musulmanes de Estados Unidos. Es un partidario decidido de dar marcha atrás con respecto al tratado nuclear firmado con Irán, al que califica de “Estado promotor del terrorismo”.

Pero quizás el enemigo más rabioso de Irán, en el entorno de Donald Trump, es el general James Mattis, apodado “Perro Loco”, que estará a cargo del Pentágono (4), o sea, ministro de Defensa. Este general retirado de 66 años demostró su liderazgo militar al mando de un batallón de asalto durante la primera guerra del Golfo en 1991; luego dirigió una fuerza especial en el sur de Afganistán en 2001; después comandó la Primera División de la Infantería de Marina que entró en Bagdad para derrocar a Sadam Hussein en 2003; y, en 2004, lideró la toma de Faluya en Irak, bastión de la insurgencia suní. Hombre culto y lector de los clásicos griegos, es también apodado el “Monje Guerrero”, alusión a que jamás se casó ni tuvo hijos. James Mattis ha repetido infinitas veces que Irán es la “principal amenaza” para la estabilidad de Oriente Medio, por encima de organizaciones terroristas como el ISIS o Al Qaeda: “Considero al ISIS como una excusa para Irán para continuar causando daño. Irán no es un enemigo del ISIS. Teherán tiene mucho que ganar con la agitación que crea el ISIS en la región”.

En materia de geopolítica, como se ve, Donald Trump va a tener que salir pronto de esa contradicción. En el teatro de operaciones de Oriente Próximo, Washington no puede estar –a la vez– a favor de Moscú y contra Teherán. Habrá que clarificar las cosas. Con la esperanza de que se consiga un acuerdo. De lo contrario, hay que temer la entrada en escena del nuevo amo del Pentágono, James Mattis “Perro Loco”, de quien no debemos olvidar su amenaza más famosa, pronunciada durante la invasión de Irak: “Vengo en son de paz. No he traído artillería. Pero, con lágrimas en los ojos, les digo esto: si me fastidian, los mataré a todos”. 

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(1) Aunque, como se sabe, hay elecciones el próximo mes de mayo en Francia, a las cuales el actual presidente socialista François Hollande, muy impopular, ha decidido no volverse a presentar. El candidato conservador con mayores posibilidades de ganar, François Fillon, ha declarado, por su parte, que reorientará la política exterior francesa para normalizar de nuevo las relaciones con Moscú.
(2) Léase Paul Pillar, “Will the Trump Administration Start a War with Iran?”The National Interest, 7 de diciembre de 2016. 
(3) Léase The New York Times, 3 de diciembre de 2016. 
(4) James Mattis necesitará que el Congreso le conceda una excepción para esquivar la ley que exige que pasen siete años entre salir del Ejército y acceder a la jefatura del Pentágono.

Chomsky: “En Estados Unidos la Guerra Civil aún no terminó”

En su doble faceta de lingüista y crítico del poder, Noam Chomsky analiza a fondo el ascenso de Donald Trump, las características de la sociedad y el sistema político estadounidenses y las amenazas que asoman detrás de la creciente conectividad.

Noam Chomsky está solo. Sin guardaespaldas, asistentes, secretarias o una estela de estudiantes y admiradores que lo acompañen, el lingüista de 87 años abre la puerta con timidez y mira a ambos lados en busca de una cara conocida. Uno de los intelectuales más importantes del siglo XX y de lo que va del XXI ingresa en la oficina E19-623 del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) en Cambridge. Con un jean gastado y un sweater gris oscuro, luce cansado. Se sienta, cruza las manos y, flanqueado por un té, aguarda con calma.
No sonríe. Chomsky está preocupado. Sabe que el sorprendente ascenso de Donald Trump abrió heridas en un país tan complejo y contradictorio como Estados Unidos.
—¿Cómo explica lo sucedido en los últimos meses en el campo político norteamericano?
—Trump es muy hábil a la hora de incitar el miedo. Si uno observa a los que apoyan a Trump, son en su mayoría blancos de medios o bajos ingresos, poco educados. Curiosamente, entre estos grupos las tasas de mortalidad son altas. Muchos sienten que no hay nada para ellos. Hasta la irrupción de Trump en la escena política habían perdido toda esperanza. Son personas que piensan que se les ha quitado todo. Creen que les han arrebatado su país y que pronto los blancos serán minoría. No hay nada como el movimiento de supremacía blanca en otros países. Creen que el movimiento feminista les ha quitado su rol en las familias patriarcales. De ahí creo que viene tanto fanatismo por las armas. Tienen que tener armas para mostrar que son hombres reales. Además, el aumento de la atomización de la sociedad que deja a las personas solas y aisladas hace que se sientan impotentes frente a fuerzas que los aplastan. En ese clima no es difícil estimular miedos e incitar la bronca y el odio hacia los inmigrantes, hacia otras minorías y hacia el gobierno, como lo ha hecho el candidato republicano.
—¿A qué se debe esta actitud de muchos de los seguidores de Trump?
—Hay una diferencia entre lo que los ciudadanos reciben del gobierno y lo que creen que reciben. Gran parte de lo que reciben no lo ven. En estados como Mississippi hay actitudes anti-gobierno, pero viven en su mayoría con subsidios. Estados como Nueva York y Massachusetts están subsidiando a personas que viven en estados como Arkansas. Allí el gobierno es presentado como un ente que les roba. Se ha instalado muy fuerte la idea del “hard working american” (el trabajador estadounidense), víctima de un gobierno que no tiene clemencia. Candidatos como Ted Cruz y Donald Trump han construido sus campañas alrededor de esta figura. La gente termina cayendo en esas trampas.
—¿Qué le llamó la atención en las campañas presidenciales en términos de retórica o de lingüística?
—No tanto en retórica. Me sorprendió la irrelevancia de los hechos. Ya no importan cuáles son ciertos y cuáles son falsos. La verdad es irrelevante. Trump es un maestro en eso. Fue sorprendente ver cómo no importaba cuán locas eran las cosas que decía. Repitió una y otra vez que los musulmanes festejaron los atentados contra las Torres Gemelas. O que el gobierno mexicano organizaba criminales y violadores para mandarlos a través de la frontera. Decía lo que se le antojaba y no importaba. Las cosas que la gente cree son muy extrañas. Los evangelistas creen que Trump es uno de ellos. Hace unos años, una buena parte de la comunidad afroamericana creía que Bill Clinton fue el primer presidente negro. Y fue devastador para esa comunidad.
El problema más urgente
Hay muchos Noam Chomsky. Está el Chomsky científico que revolucionó la lingüística moderna con el desarrollo del concepto de gramática transformacional y generativa según la cual el lenguaje se adquiere porque los seres humanos estamos biológicamente programados para ello. Y está el Chomsky activista político, el crítico del poder, uno de los referentes de la intelectualidad de la izquierda mundial que no deja pasar una oportunidad para denunciar las deficiencias democráticas de la sociedad estadounidense o de su política exterior o la manipulación de los medios de comunicación por parte de las corporaciones. Esas dos caras confluyen en este hombre nacido en 1928 en Filadelfia, profesor emérito del MIT, y al que se lo puede ver a diario recorriendo con tranquilidad los pasillos de una de las universidades más influyentes del planeta.
—¿Qué temas le sorprendió que no se hayan tocado en los debates presidenciales o en la campaña en general?
—Durante las elecciones primarias me llamó la atención que no se discutieran temas económicos. Sólo se hablaba de levantar muros o de bombardear Medio Oriente. El que se destacaba era Bernie Sanders que sí hablaba de temas serios. Eso forzó a Hillary Clinton a moverse hacia esa dirección. Tampoco se discutió sobre el cambio climático.
—¿Por qué pasó eso?
—En las grandes democracias las decisiones están siendo tomadas por una pequeña elite económica. Su interés no es salvar a la especie. Su interés es la maximización de sus beneficios. Por eso los candidatos del Partido Republicano, que es esencialmente el partido de los ricos y privilegiados, negaron y niegan sistemáticamente el calentamiento global. El Acuerdo de París fue un paso muy importante para la reducción de los gases que provocan el cambio climático. Pero en Estados Unidos no fue reconocido por el Partido Republicano que controla el Congreso. En febrero de este año, la Corte Suprema suspendió el programa Clean Power Plan (Proyecto para una Energía Limpia) con el que Barack Obama buscaba limitar las emisiones contaminantes de las centrales térmicas. Fue un mensaje para el mundo.
—Pero en septiembre finalmente Obama ratificó junto a China el Acuerdo de París por decreto sin pasar por el Senado. ¿Qué cree que se puede hacer contra esta permanente negación por parte del Partido Republicano?
—Nadie lo quiere poner en palabras, pero de hecho el Partido Republicano es la organización más peligrosa que ha existido en toda la historia humana. Literalmente. Sus políticas conducirán a la destrucción de la especie. La población quiere que se haga algo contra el cambio climático pero su voluntad no influye en las decisiones. Una iniciativa llamada Yale Project on Climate Change Communication mostró que sólo uno de cada cuatro estadounidenses no cree en el cambio climático a pesar del consenso científico internacional.
—Donald Trump y Marco Rubio llegaron a cuestionar la idea de que la acción humana sea la responsable del cambio climático. Ted Cruz declaró que todo lo relacionado con el calentamiento global es un engaño. ¿Cuán peligrosas pueden llegar a ser estas actitudes?
—El cambio climático es un problema urgente. Es el problema más importante que ha enfrentado la especie humana. Si no lo resolvemos, no habrá futuro para la humanidad.
Nuevas caras, viejos fantasmas
El 9 de julio de 1955, Albert Einstein y el filósofo Bertrand Russell redactaron un manifiesto en el que alertaban sobre los peligros de la proliferación del armamento nuclear y exigían a los líderes mundiales buscar soluciones pacíficas a los conflictos internacionales. “Recordad vuestra humanidad y olvidad el resto”, escribían estos dos intelectuales en el momento más crudo de la Guerra Fría.
Este año Chomsky, el italiano Toni Negri y el fundador de la New Left Review, Tariq Ali, continuaron aquella tradición precautoria y encabezaron un manifiesto por los derechos y libertades civiles en el Viejo Continente.
“Europa marcha hacia su decadencia –afirmaron–. El continente que pretendió emerger de la posguerra como garante de las libertades y derechos civiles se está hundiendo en la naturalización de la barbarie y en el vacío de una forma de gobierno crecientemente autoritaria. Enfrentada a la crisis más severa de su historia reciente ha elegido el peor de los caminos emprendiendo políticas que creíamos erradicadas”.
—¿Cuáles cree que serán las consecuencias de esta crisis en Europa?
—Desgraciadamente lo que ocurre ahora es una reminiscencia de lo que sucedió en 1930. El ascenso de Trump recuerda al ascenso del fascismo en Alemania. Entonces en Europa el centro colapsó. Los principales partidos decayeron, y la izquierda y la derecha se hicieron más extremas. Todos saben lo que pasó después.
—¿Y en el resto del mundo?
—Las desigualdades han aumentado en todos lados. Es uno de los efectos del neoliberalismo. Pero han aumentado más en los países anglosajones y en especial en Estados Unidos. En 2014, la organización internacional Oxfam calculó, en su reporte anual, que 90 individuos tenían la mitad de la riqueza del mundo. En 2015, eran 62 individuos en China, Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos. Bernie Sanders fue el único que lo hizo visible en su campaña.
—¿Cómo llegó el Partido Republicano a su situación actual?
—Hasta hace unas décadas era el partido del progreso y también el partido anti-esclavitud. Todo cambió con el tiempo, pero en especial en la década de 1960. El Movimiento por los Derechos Civiles tuvo un efecto polarizador. Los presidentes racistas –Nixon, Reagan, entre otros– se dieron cuenta de que podían usar el antagonismo y el racismo en el Sur a su favor. A muchos no les gusta hablar del tema, pero basta con mirar la campaña de Reagan. Fue el último líder mundial que apoyó el apartheiden Sudáfrica. Se negaba siquiera a admitir que existía tal cosa. Decía que era sólo un conflicto tribal.Reagan vetó sanciones contra el país africano aprobadas por el Congreso. Su guerra contra la droga fue organizada a partir de argumentos racistas. Aumentó la encarcelación de hombres negros. El Partido Republicano continuó la tradición racista del Sur. Si uno mira las elecciones presidenciales de 2012 y ve los estados rojos y los estados azules, o sea republicanos y demócratas, observa un mapa de la Guerra Civil.
—En los estados del Sur muchas personas no hablan de Guerra Civil sino de la “Guerra de la Independencia sureña”. ¿Está diciendo que en términos políticos aún se sigue peleando la Guerra Civil?
—Estados Unidos nunca desarrolló un sistema político basado en clases. Es un sistema político geográfico y se remite a los tiempos de la Guerra Civil. Que nunca terminó. Nixon explotó estos viejos rencores y miedos. Los grupos racistas y extremistas se alienaron en el Sur. En los últimos años, tanto el Partido Demócrata como el Republicano han girado hacia la derecha. Y el Partido Republicano salió del espectro. Sus políticas están orientadas a los más ricos y al poder corporativo. Si tuviéramos una sociedad democrática los impuestos a los ricos serían mucho más altos. En Estados Unidos los impuestos son bajos si se los compara con otros países, por eso muchas infraestructuras están colapsando y ciertos servicios son malos.
—¿Qué rol juega la religión en la política estadounidense?
—La gran base del Partido Republicano son evangelistas y fundamentalistas cristianos. Ese es un aspecto muy llamativo y curioso de Estados Unidos: es una sociedad extremadamente religiosa. No hay nada parecido entre otros países desarrollados. No se encuentran otras sociedades en las que un tercio de la población piense que el mundo fue creado hace algunos miles de años. Dos tercios de la población están esperando la “Segunda Venida” del Mesías. Es un fenómeno único de Estados Unidos y ha sido movilizado por el Partido Republicano porque necesita una base. En las elecciones primarias cada candidato se peleaba por mostrarse más religioso que el resto de sus contrincantes. No es algo nuevo. Esto se profundizó en los 80 cuando los tres candidatos –Carter, Reagan y Anderson– comenzaron la tradición de destacar su religiosidad para captar el voto creyente. Desde entonces, todos los candidatos a presidente se muestran religiosos. Y los que no lo son, como Bill Clinton o incluso Donald Trump, aparentan.
—Usted siempre ha sido muy crítico con el financiamiento de las campañas políticas. ¿Por qué?
—En Estados Unidos, los políticos siempre están en campaña y buscando recaudar fondos. Esto ha sido siempre un factor importante que socava la democracia representativa. El politólogo Thomas Ferguson estudió el tema en su libro Golden Rule: The Investment Theory of Party Competition en el que muestra que la financiación es un factor fundamental a tener en cuenta para predecir futuras políticas. Restringir esto sería importante.
Más conectados y más espiados
—Su libro Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media fue escrito en 1988. Desde entonces el ecosistema mediático ha cambiado. ¿Tiene nuevas hipótesis acerca de cómo afectan las redes sociales en la conformación de la opinión pública?
—Hay gente que usa internet para tener acceso a más información. Pero creo que ese es un porcentaje muy bajo. Los estudios muestran que la gente va hacia aquello que ya cree, a sitios con los que uno ya está de acuerdo. Las redes sociales son una cámara de eco. Uno de los efectos más sorprendentes es la dispersión de teorías conspirativas. Es como si los hechos ya no importaran. Las redes sociales en lugar de conectar, aíslan. Cada joven tiene un celular y habla con alguien que cree que es un amigo. Pero lo que tiene son contactos muy superficiales. Lo veo en mis nietos. Ellos creen que tienen muchos amigos. Pero no son amigos. El efecto que esto tiene es que los aísla mucho más de lo que ya estaban. Es un ambiente muy superficial. Recibo muchas cartas y mails de personas que me dicen que cada vez les cuesta más leer. No leen. Ojean. Rastrillan algo con la mirada durante tres segundos y saltan a otra cosa. No veo que tengamos una población cada vez más educada. Al contrario. Y eso tiene consecuencias políticas.
—En 2015, usted dijo que Estados Unidos debería recibir como un héroe a Edward Snowden, refugiado en Rusia tras revelar secretos de Estado, y juzgar a quienes autorizaron la vigilancia de la población que Snowden denunció. ¿Considera que sus revelaciones tuvieron algún efecto en la defensa de la privacidad?
—Me hubiera gustado que así fuera. Pero la vigilancia de los ciudadanos sigue en alza. Y cuando al fin llegue la llamada “internet de las cosas”, la interconexión de todos los objetos, creo que será monstruoso. Cualquier cosa que mires va a estar mandando información privada a la Agencia de Seguridad Nacional.
—Junto a figuras como Elon Musk y Stephen Hawking, usted también alertó recientemente sobre los peligros de usar la inteligencia artificial para el desarrollo de armas. ¿Cree que a largo plazo estos avances pueden tener consecuencias sociales?
—Hay que tener cuidado. Pero al mismo tiempo hay que señalar que hay un gran despliegue publicitario o hype (bombo) alrededor de la inteligencia artificial. Está muy lejos de los logros que se le atribuyen. Hay que ser cautelosos. Sí, se han hecho grandes avances, los automóviles autónomos son muy lindos, pero no hay nada remotamente cercano a la inteligencia humana. Los sistemas artificiales de reconocimiento visual son muy primitivos. Los automóviles autónomos no distinguen bien entre peatones y objetos. Nos habremos extinguido a causa del cambio climático o tras una guerra nuclear mucho antes de cualquier rebelión de las máquinas. Otro tema a tener en cuenta es todo lo que refiere a investigaciones de ingeniería genética. Aún hay mucho que no sabemos sobre el genoma. Por eso las consecuencias de modificar un solo gen podrían ser impredecibles.
—A comienzos de 2016, el FBI llevó a Apple a los juzgados por negarse a desbloquear el iPhone de uno de los terroristas del atentado en San Bernardino. ¿Cómo ve los choques entre gobierno y corporaciones por el tema de la privacidad?
—Es un conflicto interesante. Personalmente espero que Apple gane a largo plazo. Básicamente hay un conflicto entre dos centros de poder en este asunto. No se trata de la primera batalla. El gobierno está dominado por el poder corporativo, pero aún así hay conflictos. Otro caso sucede en Irán. Las corporaciones estadounidenses se mueren por entrar al mercado iraní pero el gobierno no las deja. Lo mismo en Cuba. Durante décadas distintas empresas estuvieron a favor de la normalización de las relaciones: farmacéuticas y corporaciones de energía quieren entrar al mercado cubano. Pero el gobierno las bloquea.
Los orígenes del lenguaje
A diferencia de otros investigadores que no salen de su campo de estudio y deslizan bajo la alfombra de la privacidad sus opiniones políticas, Chomsky no traza límites. Sabe que su especialidad –la lingüística– y aquella facultad que lo desvela –el lenguaje– no están aisladas de la sociedad y de los conflictos de poder que la atraviesan, moldean y definen. Por eso, no le cuesta saltar de un tema a otro como si prendiera y apagara un interruptor.
—Junto al especialista en ciencias de la computación Robert C. Berwick escribió el reciente libro Why Only Us: Language and Evolution en el que exploran los grandes enigmas del lenguaje humano, cómo los seres humanos adquirimos esta capacidad distintiva. ¿Qué es lo que la hace única?
—El lenguaje humano es totalmente distinto a cualquier otro fenómeno del mundo animal. No hay análogo alguno. Ninguna otra forma de comunicación en la naturaleza está al nivel del lenguaje humano. Lo que descubrimos en las últimas décadas es que el lenguaje es como cualquier otro sistema biológico. Todos tenemos básicamente el mismo sistema visual, pero las primeras experiencias a las pocas semanas de vida son cruciales para su desarrollo. En el caso del lenguaje, hablamos distintos idiomas y hay evidencia que demuestra que las diferencias se limitan a la exteriorización, aquella que permitió la interacción social y llevó a la emergencia de estructuras sociales más complejas. La internalización, en cambio, parece ser uniforme. Las capacidades cognitivas y lingüísticas son las mismas en todos los humanos. Las diferencias son superficiales. Existen muy pocas evidencias de la llamada hipótesis de Sapir-Whorf, según la cual el lenguaje determina la manera en que pensamos.
—O sea, el lenguaje nos cambió por fuera y por dentro.
—Ese rasgo es único en el lenguaje: es un sistema internalizado. La visión sólo responde al ambiente. Nada es creado por la visión per se. No hay una generación de “oraciones visuales” ni representaciones. El lenguaje es único porque es un sistema interno y generativo. Por eso, que sepamos, los humanos tenemos un tipo de pensamientos que el resto de los animales no tienen. Eso es llamativo. Los humanos somos radicalmente diferentes de cualquier otra cosa en el mundo biológico. Los Homo sapiens somos recientes: tenemos 200 mil años. Eso es nada en términos evolutivos. Y parece que el lenguaje emergió casi inmediatamente.
—¿Cómo lo saben?
Todos venimos de África. Pero hay evidencias genéticas de que un grupo, los San (los llamados bosquimanos. N. del E.), se habría aislado del resto hace aproximadamente 120 mil años. Y esta tribu también tiene lenguaje. Eso da a pensar que el lenguaje se originó entre 200 y 120 mil años atrás. El lenguaje es genético y hay fuertes evidencias de que no evolucionó desde que el humano salió de África.
La imposibilidad de debatir en el ring
En 1971, Noam Chomsky tuvo un recordado debate con el francés Michel Foucault sobre la naturaleza humana. Fue en la Universidad de Amsterdam dentro del International Philosophers Project. Las pocas grabaciones que quedaron de aquel encuentro muestran a estos dos gigantes del pensamiento del siglo XX serios, serenos, como dos boxeadores midiéndose sobre un ring.
—¿Por qué cree que esos debates entre intelectuales ya no tienen el peso que tenían en otra época?
—Ese debate fue en Holanda. No están dadas las condiciones para que se pueda repetir algo así en Estados Unidos. En muchos países europeos, e incluso en América Latina –como en Argentina–, se dan discusiones en los medios de comunicación que no existen en Estados Unidos. Una vez me invitaron a La Habana para discutir la situación de los negocios en Cuba y hablamos con total normalidad. Cada vez que estoy en la televisión iraní o rusa puedo hacer duras críticas al gobierno norteamericano. Pero no puedo hacerlo en la propia televisión de Estados Unidos. Además, si estás en la televisión de Estados Unidos sólo te dan 30 segundos… Se perdió el pensamiento crítico.
—Más allá de eso, ¿en qué sí es optimista?
—No se puede negar que hubo cambios significativos en las últimas generaciones. En ciertos aspectos, Estados Unidos es un país más libre. Cuando llegué al MIT en 1955 estaba dominado por hombres blancos, obedientes, que hacían sus tareas. Ahora es totalmente diferente. Y ocurre en todo el país. Lamentablemente no hay activismo. La campaña de Bernie Sanders fue interesante por esa razón: despertó ese activismo dormido en cierto sector de la sociedad estadounidense. Estaba ahí. Sólo había que espabilarlo.
Le Monde Diplomatique– Noviembre de 2016

miércoles, diciembre 07, 2016

Las erecciones de Sarmiento





Con una vida signada por el tumulto de ideas y acciones, Domingo Faustino también hizo del sexo una actividad incesante, algo que queda patentizado en el libro de Federico Andahazi.
Cuenta -por caso- que en la contabilidad con que el célebre sanjuanino detallaba sus gastos siempre figuraba el rango "orgías", una forma de definir lo que había gastado en sexo en determinado lapso.
Y cuenta además Andahazi que en una oportunidad, estando de visita en casa de Mariquita Sánchez de Thompson, Sarmiento tuvo una erección formidable mientras conversaba con la célebre dama, ya entrada en años. "Intentando disimular el contratiempo, cruzó sus manos sobre el importante promontorio que le abultaba el pantalón pero, al mirarse, descubrió que esta nueva posición agregaba obscenidad al percance: además del repentino ímpetu que le inflamaba la bragueta, parecía que se estaba tocando".

Superando el trance

Tras relatar las diversas iniciativas que puso en marcha don Domingo para superar el trance, Andahazi señala que en una carta fechada en Montevideo a fines de 1846 y dirigida a su amigo Juan María Gutiérrez, el sanjuanino le da cuenta de la calentura que lo había invadido en relación con Mariquita. "Nos hicimos muy amigos, tanto que una mañana, solos, sentados en un sofá, hablando... me sorprendí víctima triste de una erección, tan porfiada que estaba a punto de interrumpirla (a Mariquita, claro) y no obstante sus 60 años, violarla. Felizmente entró alguien y me salvó de tamaño atentado"


sábado, diciembre 03, 2016

Las sentenciadas - Pita Amor



Guadalupe Pita Amor, una mujer singular que se rebelo a los prejuicios de la sociedad mexicana.
Su exhibicionismo, la adoración por sí misma, por su cuerpo, y el exagerado cuidado que tuvo de su persona durante su adolescencia, su juventud y los primeros años de su madurez fueron vox populi. «Nunca me he puesto un vestido más de dos veces», presumía. Por cierto que desde niña le chocaban los calzones, y lo que mejor hacía con ellos era quitárselos. Una monja la acusó de inmoralidad porque no llevaba nada debajo de su uniforme escolar. «Estoy en contra de los calzones matapasiones». La mantilla negra de encajes que las señoras usan para ir a misa, Pita la desacralizó al usarla para cubrirse el pecho, los hombros, y envolver a sus amantes como tamalitos.
Pita fue satanizada como Nahui Olin, Nellie Campobello y Elena Garro, Pita Amor fue una de las figuras más ruidosas de los cuarenta y los cincuenta.
Durante veinte años, desde la salida de su primer libro en 1946, atrajo la atención de un público cada vez más numeroso. Junto con Diego Rivera, Rufino Tamayo, Frida Kahlo, Carlos Pellicer, María Izquierdo, María Félix, Edmundo O'Gorman, Justino Fernández, Lupe Marín, Cordelia Urueta, Xavier Villaurrutia, el Dr. Atl, Salvador Novo, Ignacio Asúnsolo, )osé Vasconcelos, Archibaldo Burns, Nahui Olin, Amalia Hernández, Juan Soriano, Diego de Mesa y muchísimos monstruos sagrados más, formaban una especie de «infame turba» que hacía y deshacía a su antojo.
En 1946 cuando falleció su madre, doña Carolina Schmidtlein de Amor, Pita, obsesiva, se sintió responsable de su muerte:
Mi madre me dio la vida
y yo a mi madre maté.
De penas la aniquilé.
Mi madre ya está dormida.
Yo estoy viva dividida,
mi crimen sola lo sé
llevo su muerte escondida
en mi memoria remota.
¡Ay qué sanguinaria nota!
¡Ay qué morado tormento!
¡Ay qué crimen en aumento!
¡Ay qué recuerdo tan largo!
¡Qué recuerdo tan amargo!
Al morir su madre, Pita gastó toda su herencia, absolutamente toda, en vestidos y maquillajes, corpiños y fruslerías. Y luego muere su hijo al caer a una pileta, Pita ya no volverá a ser la misma.
En los últimos años de su vida llamaban «la abuelita de Batman» en la colonia Juárez, habría cumplido ochenta y dos años el 30 de
mayo. Nombrada «reina honoraria de la Zona Rosa», deambulaba por sus calles un día sí y otro también, vestida de mariposa de lame dorado, de libélula, de Isadora Duncan, el pelo pintado, una flor a media cabeza, agobiada bajo el peso de varias toneladas de joyas y con la cara pintada como jícama enchilada.
Pita es importante para las generaciones venideras porque rompió esquemas al igual que otras mujeres de su época catalogadas de locas y «a la eternidad ya sentenciadas»

miércoles, septiembre 28, 2016

Por la ciudad - La Vela Puerca


Como una flecha voy por la ciudad sin pulmotor
Voy aprendiendo todo sin más que un poco de amor
Que suban los telones de mis ganas de reír
Que le tapen la boca si se pone a discutir

Me lleva la corriente soy un feliz camarón
Que hay que apretar los dientes si viene de camaleón

No me pregunten más que ya no quiero contestar
Tengo poquito y nada, pero mucho para dar
Llevo de todo bien, de todo así, de todo mal
Voy lleno de confianza y de respeto a los demás

Tengo una banda amiga que me aguanta el corazón
Que siempre esta conmigo, tenga o no tenga razón

Que podemos hacer si todo sigue como va
Hay que reírse un poco que la muerte siempre esta
Vamos a hablar de algo que nos haga divertir
Que de tanta sonrisa la muerte se va inhibir

Nos soy ningún profeta, soy un simple aguantador
Que siempre va de frente, sea alegría o sea dolor

O nos compramo´ un vino y nos ponemo´ a festejar
O me llevan al nicho y como un bicho terminar

jueves, septiembre 15, 2016

Con mi música y la Fallaci a otra parte



Carta de Leonardo Haberkorn, periodista y académico quien renunció a seguir dando clases en la universidad ORT de Montevideo.
El profesor Leonardo Haberkorn dictaba clases en la carrera de Comunicación
en la universidad ORT de Montevideo, hasta que renunció en diciembre de 2015

Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez.
No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en comunicación.
Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla.
Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies.
Claro, es cierto, no todos son así.
Pero cada vez son más.
Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos -aunque más no fuera para no ser maleducados- todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen.
Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado.
Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?
Así con todo.
¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio.
¿De qué partido tradicionalmente es aliado el PIT-CNT? Silencio.
¿Qué partido es más liberal, o está más a la "izquierda" en Estados Unidos, los demócratas o los republicanos? Silencio.
¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí!
¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno.
Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales.
En un ejercicio en el que debían salir a buscar una noticia a la calle, una estudiante regresó con esta noticia: todavía existen kioscos que venden diarios y revistas.
En la Naranja Mecánica, al protagonista le mantenían los ojos abiertos con unas pinzas, para que viera una sucesión interminable de imágenes, veloces, rápidas, violentas.
Con la nueva generación no se necesitan las pinzas.
Selfies Facebook Naranja MecánicaUna sucesión interminable de imágenes de amigos sonrientes les bombardea el cerebro. El tiempo se les va en eso. Una clase se dispersaba por un video que uno le iba mostrando a otro. Pregunté de qué se trataba, con la esperanza de que sirviera como aporte o disparador de algo. Era un video en Facebook de un cachorrito de león que jugaba.
El resultado de producir así, al menos en los trabajos que yo recibo, es muy pobre. La atención tiene que estar muy dispersa para que escriban mal hasta su propio nombre, como pasa.
Llega un momento en que ser periodista te juega en contra. Porque uno está entrenado en ponerse en los zapatos del otro, cultiva la empatía como herramienta básica de trabajo. Y entonces ve que a estos muchachos -que siguen teniendo la inteligencia, la simpatía y la calidez de siempre- los estafaron, que la culpa no es solo de ellos. Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo.
Entonces, cuando uno comprende que ellos también son víctimas, casi sin darse cuenta va bajando la guardia.
Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante.
No quiero ser parte de ese círculo perverso.
Nunca fui así y no lo seré.
Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible.
Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano. Este año, proyectando la película El Informante, sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook.
¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas!
También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador.
Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: "¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!".
Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación.
Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual.
Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables.
Silencio.
Silencio.
Silencio.
Ellos querían que terminara la clase.
Yo también.

jueves, septiembre 01, 2016

Plutocracia y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

plutocracia: Forma de gobierno en que el poder está en manos de los más ricos o muy influido por ellos.


La "Plutocracia" gobierna en argentina

La Plutocracia es una forma de gobierno en la que el manejo del Estado está a cargo de las clases económicamente poderosas de la sociedad. Es decir que quienes ostentan el manejo de los recursos de un país también manejan el poder político.

El término Plutocracia deriva del griego y su mitología, en la que Pluto era el dios de la riqueza.

Argentina ha decidido a través de las urnas, abandonar el sistema democrático popular, cuya máxima expresión fueron los 12 años de gobierno de Nestor Kirchner y Cristina Fernández, por una Plutocracia que delega la ejecución de sus planes en Mauricio Macri, que es algo así como el delegado o cara visible de los poderosos.


En el sistema democrático popular, el estado cumplía activamente la función de limitar el poder de la clase dominante para defender los derechos de resto de la población, y fundamentalmente de los que menos tenían. De esta forma, buscaba otorgar a todos la igualdad de oportunidades en educación salud y empleo, para lo cual también destinó importantes recursos a sectores industriales, incluyendo a la pequeña y mediana industria que genero empleo genuino y que permitió alcanzar una tasa de desempleo de casi el 5%. Esto generó el circulo virtuoso de la producción y el consumo.

En la plutocracia que gobierna en la actualidad, elegida por más del 50% de los votos, las decisiones son tomadas por quienes ostentan el poder económico, respondiendo únicamente a sus propios intereses.

Esos poderes económicos concentrados, y en particular los medios de comunicación concentrados que monopolizan la información, y el marketing sofisticado aplicado a las campañas políticas influyeron en gran parte de la población que creyó inocentemente en slogans tales como ¨pobreza cero¨, o la ¨revolución de la alegría¨ y votaron por un ¨cambio¨en ese sentido.

Es importante destacar que los medios concentrados fueron los culpables de generar, durante los últimos dos gobiernos de Cristina Fernández, un gran malestar en un importante sector de la población a través del ocultamiento o degradación de los logros alcanzados por el gobierno, como asi también apelando a diario a mentiras o tergiversaciones maliciosas de la información. El pueblo argentino fue, en consecuencia víctima de la ¨libertad de prensa¨ ejercida monopólicamente.

La economía argentina se caracteriza por la presencia de actores monopólicos que se encuentran no solo en los medios de comunicación, (Grupo Clarín), sinó también en el suministro eléctrico, (Edenor y Edesur), en los servicios telefónicos, de suministros de gas, etc. Además existen monopolios industriales fabricantes de productos de consumo masivo ocultos tras infinidad de marcas que despistan al consumidor. Estos son los formadores de precios, que sin control alguno manejan el mercado para maximizar sus beneficios.

Para ejemplificar más claramente la situación podemos mencionar por ejemplo, el grupo Aceitera General Deheza (AGD), que produce las marcas de aceites y aderezos Natura, Mazola, Sojola, Familiar, Cada Dia, Copisi, Trovattore, Manley´s Young, Mayoliva, además de tener en el grupo a dos productores más, Niza S.A y Aceitera Chabás S.A.I.C. Otro gran productor es Molinos Rio de la Plata, que fabrica las marcas Luchetti, Matarazzo, Granja del Sol, Gallo, Don Vicente, Delverde, Exquisita, Preferido, Arlistaán, Cocinero, Lira, Minerva, Nobleza Gaucha, Blancaflor, Vitina.

También hay que mencionar al grupo Arcor, que monopoliza la fabricación de golosinas, chocolates y galletitas, y que produce tantas marcas que sería imposible detallar, al grupo Techint que monopoliza la producción siderurgica a través de Tenaris y Ternium, amén de incluir en su haber empresas de ingeniería y construcciones, (Techint y Tenova), exploración petrolera, (Tecpetrol), y ramificaciones multinacionales.

Se requiere hacer una mención especial de los poderosos pooles agro-exportadores Bunge, Dreyfus, Aceitera General Deheza, (ya mencionada antes), y Gargill, como asi también los monopolios semilleros integrados por Monsanto, Syngenta, Nidera, y Bayer.

En una plutocracia, son estos grupos concentrados monopólicos los que ostentan además del poder económico, el poder político, y que cuentan con la anuencia de la deteriorada justicia Argentina, a la que hace mucho tiempo se le cayó la venda de la equidad para favorecer siempre a los intereses de esos poderosos.

En pocas palabras, la plutocracia que nos gobierna tiene la suma de todos los poderes.

Si pensamos en la formación del gabinete de Mauricio Macri constituido por CEOS de importantes multinacionales, podemos vislumbrar la influencia que tienen ahora los que antes hacían lobby para obtener prebendas.

Por otro lado, todas las acciones de gobierno, desde el 10 de diciembre de 2015 hasta hoy, han favorecido solo a los grupos económicos concentrados: Eliminación de la ley de Medios, derogación de las retenciones a la exportación de granos, devaluación del peso y eliminación de restricciones para transferencia de divisas, apertura de las importaciones, aumento de tarifas de servicios, vuelta a la financiación externa y al control del FMI, ola de despidos con el objetivo de reducir las pretensiones de aumentos salariales a través de paritarias: Con mucha desocupación hay mas oferta laboral y por ende los salarios se reducen.

Sin embargo, la plutocracia sabe que todas estas medidas antipopulares generan invariablemente una creciente presión social que se comienza a sentir con protestas populares por ahora pacíficas, pero que pueden transformarse, con el correr del tiempo en protestas no tan pacíficas. Por este motivo es que se ha declarado la emergencia de seguridad, a fin de realizar todas las compras que sean necesarias para equipar a las fuerzas de seguridad, con lo que se cumplen dos objetivos: el primero es el gran negocio de la compra directa sin licitación de equipos, y el segundo es tener fuerzas de seguridad equipadas para reprimir la protesta social.

Esta determinación ya se ha hecho realidad con la detención y encarcelamiento de la lider de la organización Tupac Amaru de Jujuy, Milagro Sala, a quién mantienen encarcelada a pesar de que el delito del que se la acusa es excarcelable: Por ello es una presa política.

Por las medidas antipopulares que generan descontento y la represión que se viene a la protesta social, poco a poco la plutocracia para poder mantenerse en el poder, se transformará en una dictadura disfrazada de democracia.

Y esto recién comienza.

Lo lamentable es que con la suma de todos los poderes les resulta muy fácil a los plutócratas desmontar el estado benefactor y presente al que el pueblo estaba acostumbrado. En cuatro años de gobierno no quedará nada de lo logrado, y será necesario mucho mas tiempo para que un nuevo gobierno popular pueda recomponer lo destruido, sobre todo con el poder económico en contra apoyado por la justicia injusta.

jueves, agosto 25, 2016

El mendocino que entrego al Che o tal vez no fue asi


Ciro Roberto Bustos Marco, más conocido como Ciro Bustos, es un pintor y ex-guerrillero argentino, nacido en Mendoza el 29 de marzo de 1932. Participó en varios movimientos guerrilleros en Argentina y Bolivia durante la década de los años 60 del Siglo XX y es célebre por haber sido acusado de ser el delator que facilitó al ejército boliviano y a la CIA toda la información que hizo posible identificar, localizar y asesinar al Che Guevara

BUSTOS, CON SU MUJER E HIJA


Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Cuyo y en 1961 viajó a Cuba atraído por el éxito de la revolución. Allí entablaría una gran amistad con Alberto Granados, la cual le permitiría contactar por primera vez con Ernesto ''Che'' Guevara , quien en 1962 planeaba establecer un foco guerrillero en Argentina para internacionalizar la revolución cubana y hacerla triunfar en su propio país de origen.
Bustos se enroló en el Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), el cual se asentó en 1963 en una zona selvática de la provincia de Salta, cerca de la frontera con Bolivia, bajo las órdenes de Jorge Masetti.2 Recibió el encargo de establecer una red de apoyos al movimiento guerrillero en diferentes provincias de Argentina, pero las deserciones, las luchas internas y las difíciles condiciones de vida en una zona tan remota y agreste, amén de las operaciones de la Gendarmería, hicieron fracasar el proyecto revolucionario en 1964.3 Ciro Bustos logró evadirse de la acción policial huyendo a Uruguay y vivió en la clandestinidad, aunque sin perder el contacto con Ernesto Guevara ni con los presos del EGP, a los que prestaba ayuda.


Bustos pasó la mayor parte de su vida fuera de Mendoza. Pero de ella extraña "todo", según confiesa. En su libro-testimonio, "El Che quiere verte" (2007), le dedica el primer capítulo a la provincia, donde "empezó todo". Aquí se formó, en la escuela de Bellas Artes de la UNCuyo, donde compartió ateliers y lecturas políticas con Carlos Alonso, Orlando Pardo y Luis Quesada, entre otros.

Aquí volvió a vivir en 1975, con la valija cargada con cuatro años de prisión en Bolivia y un primer exilio en Chile, tras la muerte del Che.

Un año después, amenazado por la Triple A, le llegó el exilio definitivo, aunque cuando pudo -recién en 2009- volvió de visita, pero encontró una ciudad y un país "enrejado. Los jardines al frente de las casas, que tanto me gustaban cuando salía a caminar y mirar a las señoras regando sus plantas y el césped, están ahora detrás de rejas".

Cuesta creer que un hombre que habla de estos mendocinismos haya sido años atrás uno de los cinco primeros argentinos elegidos por el Che para calzarse el uniforme guerrillero. Y que haya sobrevivido para contarlo.

Su confusa figura recién encontró algo de luz en 1997, gracias a Jon Lee Anderson, el biógrafo más famoso de Guevara, cuyo libro "Che. Una vida revolucionaria" fue el primero en revisar a fondo la vida del argentino, a 30 años de su muerte.


LA ACUSACION

Tradicionalmente y sobre todo desde el gobierno de Cuba y los sectores afines al Partido Comunista, se ha presentado a Ciro Bustos como un delator que facilitó de buen grado y voluntariamente toda la información necesaria sobre la localización en Bolivia de Ernesto Che Guevara al ejército boliviano y a la CIA, información que posibilitaría la operación militar de la Quebrada del Yuro en la que el Che fue apresado y asesinado. Sin embargo Ciro Bustos siempre ha defendido su inocencia y ha mantenido que ni él ni Régis Debray fueron sometidos a tortura porque no era necesario ya que cuando fueron capturados el ejército boliviano era perfecto conocedor de la existencia del grupo guerrillero ELN, de la ubicación de sus campamentos y de que al frente del mismo se hallaba el Che Guevara1 ː

«No tenía ninguna importancia lo que Debray y yo dijéramos ni en qué momento; ellos ya lo sabían».
El documental Sacrificio. ¿Quién traicionó al Che Guevara? , producido en Suecia en el año 2001, incide en esa misma dirección con entrevistas al general retirado boliviano Gary Prado (autor material del apresamiento del Che) y al ex-agente de la CIA Félix Rodríguez, quienes afirman que no precisaban la información que pudieran haber aportado Bustos y Debray durante su cautiverio y que tampoco necesitaron los famosos dibujos del Che, realizados por Ciro Bustos durante su interrogatorio, para confirmar que era el propio Che Guevara quien encabezaba el movimiento guerrillero de Santa Cruz.
En una entrevista concedida a la CNN en octubre de 2013, Félix Rodríguez afirmó que las posiciones ideológicas del Che y Fidel Castro se habían radicalizado hasta el punto de convertirse en incompatibles. Mientras Fidel Castro y su régimen eran claramente pro-soviéticos, Ernesto Che Guevara era partidario de seguir el modelo marxista chino, algo que al régimen cubano no podía tolerar dada su gran dependencia de la Unión Soviética. Rodríguez insinúa a lo largo de la entrevista que Fidel Castro o su régimen tuvieron una participación destacada y crucial en el trágico final de la aventura boliviana del Che.

Otras opiniones, por el contrario, dirigen su acusación contra el francés Régis Debray, de quien afirman que estaba tan aterrado durante los interrogatorios que no era necesario torturarlo para que contase todo lo que sabía4 . Adelaida Guevara, hija de Ernesto Che Guevara, hace recaer en el periodista francés toda la culpa sobre la captura del líder guerrillero, llegando a afirmar en 1996 queː

«Todo indica que al caer preso, Debray habló más de la cuenta»


ENTREVISTA

-¿Por qué demoró tanto en hablar, cargando con la acusación de que usted delató al Che?

-Nunca hubo tal acusación, ni podía haberla. La prensa crea sus propios mitos. Y a mí no me gusta la especulación personal.

Bustos lo dice sabiendo que ha sido reivindicado. Primero con el ya clásico libro de Anderson, el primer y único autor que fue hasta Suecia a entrevistarlo. Y después con el documental sueco "Sacrificio, ¿quién traicionó al Che Guevara? (2001)", donde se lo ve explicando con inconfundible tonada mendocina su actuación en aquellos años tumultuosos.

-¿Qué estigmas, físicos y psicológicos, le dejó la guerrilla, ese coqueteo constante con la muerte en la selva?

-Ninguno, salvo el asombro ante el valor humano.

-Usted confiesa en su libro que tuvo que rematar a un compañero condenado a muerte y al que otro guerrillero no logró darle el disparo fatal. ¿Ese episodio, no le hizo replantearse su participación en la lucha armada?

-Relato lo que trágicamente ocurrió y nos afectó a todos. Era el precio a pagar en un escenario de vida o muerte.

Siempre escueto en sus respuestas, Ciro Bustos no duda en dejar que sólo el tiempo y la historia den su veredicto sobre las razones que tenía para tomar las armas. "Asumir el peligro en primer plano con el fin de luchar por una idea de un mundo mejor es un acto de entrega, de renuncia a los bienes materiales, de sublimación de la personalidad", escribe en su libro.

Pero si su opinión parece celebratoria, más adelante desliza su crítica: "Nos creíamos imbuidos de la verdad revolucionaria y no éramos más que ilusos engolosinados con la idea de imponer la justicia por las armas".

Entre el heroísmo y el delirio, así vivió esos días, esos meses, esos años. "Hagan de cuenta, desde ahora, que ya están muertos. Lo que vivan de aquí en adelante será de prestado", cuenta que les dijo el Che en Cuba, la primera vez que él, el periodista Jorge Masseti y otros tres argentinos iniciaron la fracasada aventura de instalar en 1964 la primera guerrilla en territorio argentino, en Salta.

Ellos debían preparar el terreno para el desembarco de Guevara, pero antes se desencadenaron las deserciones, los fusilamientos y un allanamiento de Gendarmería en el que los guerrilleros terminaron muertos o detenidos. Salvo Bustos, que justo estaba en Buenos Aires reclutando combatientes para el ya extinto Ejército Guerrillero del Pueblo.


El enviado del Che

Por su habilidad para pasar desapercibido, Bustos fue elegido por el Che como su "enlace" con la izquierda revolucionaria rioplatense. Así conoció a escritores e intelectuales que simpatizaban con su causa, como Eduardo Galeano, Juan Gelman, David Viñas, Oscar del Barco y hasta al fundador de la guerrilla uruguaya Tupamaros, Raúl Sendic, al que -cuenta- le facilitó las primeras armas.

Para todos era "Laureano" y, más tarde en Bolivia, "Carlos". Pero para Guevara siempre fue el "Pelao", debido a su eterna calva.

-¿Con qué tipo de hombre se encontró la primera vez que lo vio?

-Con uno del cual sería incondicional.

-¿Por eso volvió a acompañarlo en Bolivia pese al fracaso en Salta?

-Fracasó un intento, no el proyecto, y yo era el sobreviviente.

Entre 1963 y 1967, Bustos vivió en la clandestinidad, entre Cuba, Córdoba y Buenos Aires, con algunas visitas a Mendoza, donde no vio a su familia ("la primer regla de la clandestinidad empieza con la familia. Desvincularse totalmente, es una forma de protección", explica), sino sólo a viejos compañeros de militancia, como el periodista Ramón Abalo.

Hasta que un día recibe un mensaje: "El Che quiere verte". La cita era en Bolivia, en la selva, por lo que comprende que Guevara ha abandonado Cuba e iniciado la que sería su última aventura.

Cuando llega al campamento, más que al mítico Che ve a "un profeta en andrajos", según su certera descripción: "Con una carabina al hombro y gorra de anarquista de los años '30, barba rala y pipa colgando de la boca, caminaba directo hacia mí. Su ropa destrozada colgaba en jirones. Vestía el traje de la miseria universal, raído y mugriento. Nos fundimos en un abrazo estrecho y prolongado”.

Después de eso, el Che le confiesa que su intención es “la toma del poder político” en la Argentina, una idea “con destellos mágicos”, según la califica hoy Bustos.

-¿No le dijo eso personalmente, le planteó otra alternativa a una guerrilla rural?

-Sólo hablando de nuestra propia experiencia en la zona, que demostraba aislamiento y lejanía del sujeto histórico; la lucha se estaba dando desde siempre entre las masas, obreros, estudiantes y capas medias.

-Cree en las teorías que dicen que Fidel Castro se sacó de encima al Che y lo dejó librado a su propia suerte?

-No creo en esa postura de Fidel. Se tenían un enorme cariño.

Bustos salva a Castro, pero en su libro le endilga al aparato de inteligencia cubano un boicot al Che y su guerrilla, que termina aislado y perseguido por la CIA en Bolivia.

Cuando intentó salir para recuperar los lazos urbanos y salvar al Che y los suyos de la aniquilación, Bustos fue detenido el 19 de abril del ’67 por el ejército boliviano junto al intelectual francés Regis Debray, que también se había sumado a los combatientes.

Interrogado, esconde su identidad, hasta que unos días después informan desde Argentina quién es: “Ciro Bustos, mendocino, pintor, diletante de izquierda reconocido”.

"-Es pintor, a ver, haga un dibujo, coño, ¡dibuje un guerrillero!", le pide el agente boliviano de la CIA que lo interroga. Y Bustos dibuja los retratos de cada uno de los integrantes de la guerrilla, incluido “Ramón”, el mismísimo Guevara, con pipa y todo. De esta supuesta delación se agarraron luego quienes lo señalaron como “el Judas del Che”, los mismos que convirtieron en héroe al célebre Debray, por el que el gobierno del general De Gaulle pidió su liberación.

Lo que recién tres décadas después salió a la luz es que Bustos infiltró entre sus dibujos a dos personajes inexistentes, dos supuestos contactos que eran su nexo con la guerrilla y que le permitieron mantener a salvo a toda la red urbana de apoyo que había construido pacientemente en la Argentina. Según recuerda, ya todos sabían que el Che estaba en Bolivia, por lo que su declaración no aportó nada nuevo al gobierno boliviano y a la CIA.

“Guardarles la vida a ellos –la gente que apoyaba a la guerrilla- era parte de mi preocupación en ese momento. Y me propuse actuar de manera que se mantuvieran a salvo, independientemente de lo que a mí me costara”, explica en su libro.

Hoy se jacta de que “nadie fue molestado por mi causa”, como satisfacción de que su silencio cumplió su objetivo.

Condenado en Bolivia a 30 años de prisión, fue indultado –gracias a las presiones del gobierno francés por Debray- en 1971. Recibió asilo en el Chile de Salvador Allende y luego del retorno de Perón a la Argentina, volvió a Mendoza y a la pintura, siempre con ese perfil bajo que le permitió sobrevivir en los peores momentos.

Coqueteó con el ERP y finalmente, amenazado por la Triple A y en vísperas del golpe militar de 1976, pidió asilo político en Suecia para él, su mujer y sus dos hijas.

Allí debió trabajar como estibador de puerto para sobrevivir, hasta que el Estado de bienestar sueco lo premió con una módica jubilación.

Hoy vive en un edificio de departamentos de Malmö, pendiente como siempre de las noticias de su país y de Mendoza. Y guardando con obsesivo celo sus experiencias junto a uno de los personajes más trascendentes y polémicos del siglo XX.

-Hoy, a la distancia, ¿cuál es la mayor virtud que observa en el Che y cuál su mayor defecto?

-Su honestidad; hacía lo que decía. No sé si la ilusión es un error.